14 de octubre 2002 - 00:00

Desafiante, Chávez convocó una multitud

Caracas (Reuters, AFP, EFE) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, marchó ayer por las calles de Caracas acompañado de centenares de miles de seguidores.Aunque formalmente la manifestación fue convocada para celebrar los seis meses de su regreso al poder tras el golpe de Estado que en abril lo derrocó por 48 horas, analistas destacaron que el oficialismo intentó contrarrestar la masiva concentración opositora del jueves, en la que un millón de venezolanos exigió su renuncia.

En medio de consignas como «¡No lo tumba nadie!», «¡Chávez pa'rato!» y pancartas con grandes letras que decían «No se fue, no se va y no se irá», los simpatizantes oficialistas -una verdadera marea roja, por el color de boinas, remeras y pancartas-manifestaron su apoyo ondeando la bandera tricolor del país.

El gobernante se sumó a la «gran marcha por la paz y la democracia» a inicios de la tarde, tras unas cuatro horas de recorrido de la manifestación que arrancó en el centro de eventos El Poliedro de Caracas, en el sur de la capital, y recorrió 16 kilómetros hasta la céntrica avenida Bolívar. En sus intervenciones desafió a la oposición asegurando que no renunciará y que no adelantará los comicios.

•División política

La manifestación oficialista ocurrió tres días después de que otra marcha antigubernamental -en la que medios de prensa estiman participaron más de un millón de personas-tomó las calles de Caracas, también hasta la avenida Bolívar, para pedir la renuncia de Chávez o su rápida salida mediante un referendo consultivo para adelantar las elecciones de 2006.

En ambas marchas que, según observadores, reflejan la gran división política que vive el país, quinto exportador mundial de crudo, se cantaron consignas totalmente contrarias.

«Esto es un río humano, esto lo que evidencia al mundo es con quién está Venezuela, con quién está el pueblo venezolano», dijo Chávez.

Desde que Chávez fuera brevemente derrocado hace seis meses, ha enfrentado un aguerrida oposición, permanentes rumores de golpe de Estado y recién la semana pasada el mismo mandatario denunció un nuevo intento de alzamiento que -dijo-fue abortado y desarmado por sus cuerpos de inteligencia. Los líderes sindicales, empresariales y de partidos políticos que encabezaron la marcha antigubernamental del jueves dieron un «ultimátum» a Chávez hasta el próximo miércoles para que atienda sus demandas o, de lo contrario, irán a un «paro cívico nacional» el 21 de octubre.

Tras la intentona de hace seis meses, el mandatario recuperó el poder en la madrugada del 14 de abril luego de protestas en las calles de sus seguidores y gracias a tropas leales que se rebelaron contra el gobierno interino.
Lagos salió airoso de una puja con militares

Santiago (EFE) - El presidente chileno, Ricardo Lagos, salió ayer triunfador de su mayor confrontación con el mundo militar al lograr la dimisión del comandante de la Fuerza Aérea, Patricio Ríos, involucrado en la manipulación de datos sobre detenidos desaparecidos.

Lagos vio cumplido su propósito tras recibir ayer al jefe militar en la residencia presidencial de Cerro Castillo, en Viña del Mar, 120 kilómetros al oeste de Santiago.

El mandatario, quien según la Constitución heredada del pinochetismo no tiene la facultad de remover a los jefes militares, comunicó personalmente la noticia a los periodistas, agradeció el gesto de Campos y anunció que próximamente designará a su sucesor.

La dimisión de Ríos, que él mismo fundamentó en «el bien de la institución a la que dedicó más de 40 años de su vida», fue leída por la ministra de Defensa,
Michelle Bachelet, quien jugó un papel decisivo en la tarea de persuadir a Ríos de renunciar. El período reglamentario del general Ríos duraba hasta el 30 de julio de 2003.

•Sin freno


Pese a su poco margen de maniobra después de que el caso llegó a los tribunales y se abrió una investigación que lo implica directamente, Ríos había pedido «garantías» para renunciar, como no ser procesado ni acusado constitucionalmente, tal y como han anunciado varios diputados. Uno de ellos, el socialdemócrata Antonio Leal, afirmó ayer que la dimisión de Ríos no frenará la acusación constitucional en su contra.

Aunque las denuncias sobre manipulación de información por parte de la Fuerza Aérea y la reactivación del Comando Conjunto, se conocieron hace un mes, la situación de Ríos se hizo crítica el viernes. Ese día, el juez especial
Jorge Dahm acogió a trámite una querella presentada en su contra por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que lo acusa de obstruir la Justicia en relación con el informe que la Fuerza Aérea entregó al gobierno el año pasado, en el marco de la Mesa de Diálogo.

El 8 de setiembre pasado, el diario «La Nación» publicó declaraciones de un ex agente del Comando Conjunto, apodado «Colmillo Blanco», quien denunció que el grupo se había reorganizado para obstruir los procesos que involucran a sus miembros.

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