7 de agosto 2007 - 00:00

Desatan controversia más trabas de EE.UU. a viajeros europeos

George W. Bush
George W. Bush
Washington - A partir de 2008, los europeos que quieran visitar EE.UU. deberán notificar on line a las autoridades norteamericanas su itinerario con una antelación mínima de 48 horas. La medida afectará a los turistas y a los hombres de negocios, aunque tengan pasaporte con lectura electrónica.

Así lo establece una nueva ley recién firmada por el presidente, George W. Bush. La normativa también prevé la estricta revisión de todos los cargamentos de mercancías que lleguen a los puertos y aeropuertos norteamericanos antes de recibir el permiso de entrada.

Ambas medidas figuraban entre las recomendaciones realizadas por la comisión de investigación de los atentados del 11-S para evitar un nuevo ataque, y que el presidente Bush se había comprometido a implementar. «Esta legislación apuntala el progreso que hemos realizado en el refuerzo de nuestras defensas para proteger a los estadounidenses», declaró Bush tras firmar la nueva ley.

Así, tanto los turistas como los hombres de negocios que hasta ahora no necesitaban ningún tipo de gestión previa antes de viajar a EE.UU., más allá de disponer de un pasaporte con lectura electrónica, deberán entrar en la página Web de sus respectivos consulados e introducir sus planes de viaje. Además, el gobierno estadounidense se reserva el derecho de excluir preventivamente la entrada al país de cualquier individuo considerado «peligroso» o «sospechoso».

  • Afectados

  • La nueva medida afectará a los ciudadanos de un total de 26 países, la mayoría de ellos pertenecientes a la Europa occidental, entre ellos España, el Reino Unido, Francia e Italia, y cuyos vínculos comerciales y políticos con EE.UU. son considerados por el gobierno de este país como muy estrechos. Aunque la medida también incluye dos estados asiáticos, Japón y Singapur, que también eran beneficiarios del programa de exención de visados, los expertos consideran que la verdadera motivación de la nueva legislación es frenar la posible entrada a EE.UU. de extremistas islámicos con pasaportes comunitarios.

    De hecho, la Casa Blanca ha repetido en reiteradas ocasiones su preocupación por la posibilidad de sufrir ataques terroristas por parte de musulmanes radicalizados en Europa. Según las autoridades estadounidenses, tanto Zacarias Musawi, un ciudadano francés condenado por su participación en los atentados del 11-S, como Richard Reid, el terrorista de nacionalidad británica que pretendía hacer explotar durante un vuelo transatlántico una bomba que escondía en un zapato, vieron facilitadas sus actividades por su condición de ciudadanos comunitarios.

    Las nuevas medidas han suscitado el malestar de las autoridades comunitarias, que las consideran totalmente innecesarias. «No revisten un interés real para la mejora de la seguridad y comportan un perjuicio económico enorme para las empresas», declaró Laszlo Kovacs, el comisario de Aduanas e Impuestos de la Comisión Europea, que criticó a los congresistas norteamericanos por «no haber esperado los resultados de un proyecto piloto de las aduanas de EE.UU. y Europa que están a punto de ser publicados».

  • Inconveniente  

    Tampoco sentó bien la nueva ley en los ambientes empresariales. En declaraciones al «Financial Times», Filippo Pandolfini, un inversor bancario del JP Morgan, reconoció que la medida es «un gran inconveniente, pues uno nunca sabe cuándo va a hacer un viaje de negocios, y los planes siempre pueden cambiar».

    Para aplacar los temores de la comunidad empresarial, el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, ha asegurado que habrá «medidas especiales para aquellos que deben viajar en el último momento». Mientras los viajes internacionales han crecido 20% en todo el mundo desde 2000, excluyendo a Canadá y México, las visitas a EE.UU. se han reducido 17%.
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