11 de abril 2005 - 00:00

Despide Mónaco al príncipe Rainiero

El cuerpo del príncipe Rainiero en la capilla de su palacio, en Mónaco. Los ciudadanos monegascos concurrieron ayer a rendirle homenaje.
El cuerpo del príncipe Rainiero en la capilla de su palacio, en Mónaco. Los ciudadanos monegascos concurrieron ayer a rendirle homenaje.
París (EFE, AFP, Reuters) - Alberto II de Mónaco rompió ayer el silencio que mantenía desde la muerte -el pasado miércoles-de su padre, Rainiero III, para pedir unidad a los monegascos, que comenzaron a visitar la capilla ardiente del soberano fallecido.

«Todos nosotros estamos huérfanos de ese gran hombre, y la profunda tristeza y el duelo que sentimos aproxima nuestros corazones y debe soldar, más que nunca, a nuestra comunidad», aseguró Alberto en un mensaje televisado.

• Ejemplo

Visiblemente emocionado, el nuevo soberano glosó la figura de su padre, del que dijo que fue «un ejemplo de príncipe totalmente identificado con su alta misión y que sólo vivió para ella». «Cada uno conoce las realizaciones de este reinado fuera de lo común, que ha visto nacer y florecer el desarrollo excepcional de nuestro país», indicó Alberto, el primero de los Grimaldi que aparece en público desde el deceso del príncipe, cuyos funerales nacionales tendrán lugar el próximo viernes.

Alberto había tomado las riendas del principado el pasado día 31, ante el agravamiento de su padre.

La intervención del nuevo jefe de Estadocoincidió con la apertura de la capillaardiente de Rainiero a los aproximadamente 6.000 monegascos y otros 26.000 residentes del principado.

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