Detuvo Rusia su ofensiva y aceptó plan de paz europeo
• La iniciativa europea de paz impone a Rusia y Georgia el abandono del uso de la fuerza para dirimir el conflicto por Osetia del Sur.
• Llama al cese de todas las acciones militares y al libre acceso de la ayuda humanitaria.
• En el punto más polémico, el estatus futuro de las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjazia se determinará en un debate internacional. Pero Tiflis exigió ayer una enmienda que proteja su reclamo de soberanía.
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Casi 100.000 personas se manifestaron en Tiflis, la capital georgiana, en apoyo al gobierno prooccidental (arriba).
Horas después, EE.UU. aseguró que espera verificar el cumplimiento del cese de hostilidades anunciado por Rusia. «Buscamos tener una evaluación exacta de qué significa la palabra 'fin' y si ésta es cumplida de modo real», sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.
El conflicto comenzó el viernes pasado, cuando la pequeña ex república soviética de Georgia intentó recuperar por la vía armada el control de la región separatista de Osetia del Sur, que existe como entidad independiente de facto durante los últimos 16 años. Rusia intervino de inmediato para rechazar el asalto y respondió con una vasta ofensiva en defensa de sus aliados osetios, que provocóla retirada de las fuerzas georgianas, en un episodio que recuerda a algunos analistas la guerra por las Malvinas de 1982 entre la Argentina y Gran Bretaña.
Moscú asegura que más de 2.000 civiles murieron en la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, pero Georgia dice que los muertos en esa acción fueron muchos menos. Naciones Unidas estimó que 100.000 personas fueron desplazadas por la violencia, y que la cifra de víctimas definitiva podría ser mucho mayor a los 2.000 ya contabilizados, una vez que pueda llegarse a ciudades en las que todavía persistían los enfrentamientos. Medvedev declaró hoy día de luto en Rusia por la «catástrofe humanitaria» en Osetia.
En el terreno, un general ruso dijo que el alto el fuego no significa que terminaban todas las operaciones. «Si hemos recibido la orden de cese el fuego, eso no implica que hayamos detenido todas las acciones, como las de reconocimiento», dijo el general Anatoly Nogovitsyn.
Georgia, que ya había ofrecido una tregua a Moscú, dijo que las fuerzas del Kremlin continuaban sus bombardeos contra localidades del país, incluso después de la orden de Medvedev. Rusia había comenzado su ofensiva con un ataque terrestre en Osetia del Sur y bombardeos en el territorio de Georgia, incluyendo suburbios de la capital, Tiflis. Pero el lunes abrió un segundo frente de combate desde otra región separatista, Abjazia, ubicada en el oeste del país, y tomó bases dentro de Georgia.
Antes del anuncio de Medvedev, 135 blindados y tanques rusos comenzaron a movilizarse hacia el desfiladero de Kodori, en el norte de Abjazia, la única parte de esa región todavía controlada por fuerzas georgianas, según informó un corresponsal de la cadena de noticias CNN.
En ese contexto de incertidumbre, 100.000 personas se congregaron en el centro de Tiflis, bajo un mar de banderas georgianas rojas y blancas. Saakashvili dijo a la multitud que Georgia abandonará la Comunidad de Estados Independientes (CES) que, dirigida por Rusia, agrupa a las ex repúblicas soviéticas. El mandatario pidió a Ucrania que haga lo mismo.




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