Día negro para la relación de EEUU con la región: la tensión diplomática con Venezuela y Bolivia en su punto máximo
Es quizá uno la jornada más complicada en años para las relaciones entre Washington y Latinoamérica. Ayer Bolivia expulsó al embajador estadounidense en ese país acusándolo de estar detrás de las revueltas que dejaron ya 8 muertos. Hoy, Washington le contestó con la misma moneda. Chávez, se solidarizó con Evo Morales y también echó al representante de EEUU en Venezuela y amenazó con enviar tropas a Bolivia.
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En jornadas previas, el régimen de La Paz había criticado las reuniones que Goldberg sostuvo en los últimos días reuniones con los prefectos rebeldes Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossío (Tarija) y Savina Cuéllar (Chuquisaca), antes de que se desaten las manifestaciones de protesta, que ya dejaron ocho muertos.
Casi al mismo tiempo en que el canciller de Bolivia brindaba su informe en La Paz, en Washington el Departamento de Estado comunicaba que se decidió expulsar al embajador boliviano, Gustavo Guzmán, un periodista de oficio, por razones de reciprocidad.
"En respuesta a una acción injustificada y de acuerdo con la Convención de Viena, informamos al gobierno de Bolivia en forma oficial sobre nuestra decisión de declarar persona non grata al embajador Gustavo Guzmán", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
El propio McCormack dijo en horas previas que "la acción del presidente Morales es un grave error que ha dañado seriamente la relación bilateral".
Estados Unidos rechazó la denuncia de Morales de supuestas adhesiones del embajador a las posiciones de las cinco regiones rebeldes que cumplen cortes de rutas desde hace varios días y donde han tomado oficinas públicas y al menos tres aeropuertos domésticos.
Washington reveló que su embajador se enteró de la decisión de Morales en el presidencial palacio Quemado, cuando sostenía una reunión con el canciller David Choquehuanca, en momentos en que conversaban sobre la decisión de La Paz de expulsar a la agencia antidrogas estadounidense (DEA) del Chapare cocalero, una zona roja del narcotráfico.
Bolivia y Estados Unidos han transitado por una relación diplomática marcada de incidentes, desde que Morales llegó al poder en enero de 2006.
Morales se acercó con fuerza al líder cubano Fidel Castro y al presidente Chávez -dos enconados opositores de Estados Unidos- con quienes firmó acuerdos comerciales y políticos con la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
Asimismo, Washington tuvo que llamar de urgencia a fines de junio a su embajador Goldberg, luego de que manifestantes alineados al oficialismo intentaron ingresar por la fuerza a su sede diplomática en La Paz, ante la aparente complacencia del poder Ejecutivo.
El último incidente grave fue cuando en julio campesinos cocaleros del Chapare, la cuna política de Morales, expulsaron al programa USAID que daba apoyo en la reducción o reconversión del plantío con cultivos lícitos.
El presidente Hugo Chávez expulsó el jueves al embajador de Estados Unidos en Venezuela al tiempo que ordenó retirar su delegación diplomática de Washington como apoyo al Gobierno de Bolivia, que tomó una decisión similar en la víspera.
Chávez, que afirma liderar una revolución socialista, ya había advertido sobre la expulsión del representante de Washington en el país alegando intromisión en asuntos internos e incluso ha amenazado en varias ocasiones con cortar el suministro petrolero a Estados Unidos, del que es un abastecedor clave.
"Tiene 72 horas a partir de este momento el embajador yanqui en Caracas para salir de venezuela, en solidaridad con Bolivia y el pueblo de Bolivia", dijo el mandatario en un mitin político en el estado noroccidental de Carabobo.
"¡Yanquis de mierda, váyanse al carajo cien veces, aquí estamos los hijos de Bolívar!", gritó el corpulento militar retirado jaleado por cientos de seguidores.
El presidente boliviano, Evo Morales, cercano aliado de Caracas y que lucha por instaurar un socialismo, ordenó la salida de la misión diplomática estadounidense en La Paz en medio de una fuerte crisis política y social que desató una ola de violencia con un saldo de ocho muertos hasta el momento.
Chávez también ordenó la salida de su representante diplomático en Estados Unidos, luego de que el Departamento de Estado declarara el jueves "persona no grata" al embajador boliviano.
"Cuando haya un nuevo gobierno en Estados Unidos mandaremos un embajador, un gobierno que respete a los pueblos de América Latina, a la América de Simón Bolívar, carajo", sentenció.
En un discurso previo, Chávez dijo que investiga a militares activos y retirados por una presunta operación para derrocarlo y asesinarlo, detrás de la cual afirmó que estaba Washington y la oposición local.



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