15 de marzo 2004 - 00:00

Días de pecados para la TV estatal española

Madrid - En más de dos décadas de demo-cracia en España, la estatal Televisión Española (TVE) fue blanco de críticas por su poco disimulado oficialismo, tanto en la era de Felipe González como en la de José María Aznar. Los días transcurridos desde los brutales atentados en Madrid fueron una muestra paroxística de ese vicio, incrementado en un momento tan particular en el que el país vivió una enorme tragedia a pocas horas de unas cruciales elecciones parlamentarias.

TVE se manejó en la línea oficial de atribución de la responsabilidad de los atentados a la banda terrorista ETA y minimizó otras líneas de investigación hasta que la evidencia resultó abrumadora. En gran medida, esa política del gobierno y sus medios de prensa fue lo que explicó el resultado electoral de ayer. Así se actuó desde el mismo jueves por la mañana, a escasas horas de los atentados, cuando el ministro del Interior, Angel Acebes, dijo que no le cabía «ninguna duda» de que la organización separatista vasca estaba detrás de la masacre. Al mismo tiempo, el propio Aznar se comunicó con los directores de los principales medios para ratificar la orientación de la pesquisa.

TVE apenas dio espacio a la desmentida del vocero de la ilegalizada Batasuna (nexo político de la ETA), Arnaldo Otegi, que negó tajantemente la autoría de la banda vasca. En esa línea, la emisora alternó su impecable despliegue técnico habitual con un documental de otras víctimas históricas del terrorismo vasco. Incluso cuando la pista de Al-Qaeda parecía imponerse.

Acebes informó el jueves por la noche, con un forzado tono didáctico y con menos énfasis que en su comparecencia matutina, de la aparición de la furgoneta con detonadores y cintas de audio con versículos del Corán. Aun con este dato, y cuando ya parte de la prensa mundial avanzaba hacia la participación de algún grupo ligado a Osama bin Laden, TVE se mantuvo en la línea oficial de que la investigación seguía apuntando a ETA.

•Responsabilidad

Algo más tarde, a las 21 de ese mismo día, los españoles se vieron sacudidos por la asunción de la responsabilidad de una facción de Al-Qaeda en una carta enviada al diario árabe «Al Quds», editado en Londres. Este elemento apenas fue noticia en TVE hasta que horas después el ministro-vocero del gobierno, Eduardo Zaplana, les quitó crédito tanto a esta versión como a otra de que había aparecido el cuerpo de un terrorista suicida.

«Todo nos lleva a que la autoría corresponde a ETA, algunas versiones son un 'bulo'», señaló Zaplana a
Alfredo Urdaci, el presentador del noticiero de TVE, una figura detestada por toda la oposición. Mientras, el noticiero oficial volvía a emitir, en el límite del absurdo, el documental de las víctimas de ETA que ya había perdido toda actualidad.

Ya el viernes por la tarde, poco antes de las memorables manifestaciones que movilizaron a 11 millones de españoles en todo el país, Aznar insistió en que «ETA es la principal línea de investigación» y que no había, «en estos momentos, «ningún motivo» para que no fuera así. Mientras, las cadenas noticiosas internacionales daban cuenta de una cinta de la organización terrorista vasca enviada al canal vasco Euskal Telebista en la que ésta negaba cualquier responsabilidad por los atentados. En TVE la desmentida etarra no mereció siquiera una mención hasta que Acebes dijo: «No nos lo creemos».

Las noticias que apuntaban a Al-Qaeda eran incesantes y cada vez más claras, pero el ex candidato del Partido Popular,
Mariano Rajoy, declaró el sábado en una entrevista al diario «El Mundo» -llamativamente, publicada a pesar de la veda electoral- que tenía «la convicción moral de que fue ETA» y ratificó su confianza en la mayoría absoluta pese a la veda electoral. Se sucedían las informaciones, y por la tarde, la radio Cadena Ser informaba que miles de personas se movilizaban hacia las sedes del Partido Popular. TVE prefería, en tanto, los móviles en los hospitales y crónicas de las explosiones. Tardó horas en reaccionar con apenas una breve mención hasta que la Junta Electoral se reunió para ver si habría que suspender las elecciones por violación a la veda electoral.

Finalmente, la detención de tres marroquíes y dos indios, y la aparición sobre la medianoche del sábado del video de Al-Qaeda -en el que la organización de Bin Laden asumía la autoría de los ataques y acusaba a Aznar «por su colaboración con los criminales Bush y sus aliados»- fue ya inocultable. Tanto como los resultados electorales de anoche. El rostro de Urdaci lo decía todo.

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