Al menos 66 rebeldes, cuatro soldados y un civil murieron en combates en múltiples frentes entre fuerzas militares e insurgentes talibanes en el noroeste de Pakistán, incluyendo en la principal base de operaciones del jefe talibán en el país, informó el ejército.
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En Waziristán Sur, en el llamado cinturón tribal de Pakistán, unos 400 talibanes atacaron dos destacamentos militares, y al menos 22 guerrilleros y cuatro soldados murieron en los enfrentamientos subsiguientes, informó el ejército en un comunicado.
Los combates en Waziristán Sur, una remota zona montañosa cercana a la frontera con Afganistán donde Al Qaeda y los talibanes tienen una fuerte presencia, llegan en medio de especulaciones de que el ejército extenderá a esa región una vasta ofensiva anti-islamista que realiza en una provincia vecina.
Presionado por Estados Unidos, Pakistán envió en abril a 15.000 soldados a combatir a unos 7.000 talibanes en el valle de Swat y otros distritos en la Provincia de la Frontera del Noroeste, luego de que los rebeldes avanzaran sus posiciones a sólo 100 kilómetros de la capital del país, Islamabad.
Analistas dicen que Washington ve con buenos ojos el inicio de otra ofensiva en la vecina Waziristán Sur, porque es una de las regiones de Pakistán por donde milicianos se infiltran en Afganistán para atacar a las tropas estadounidenses en ese país.
El ejército dice que los talibanes atacan a las tropas en Waziristán Sur para distraer a las fuerzas de su operación en Swat, pero los analistas no descartan una nueva campaña militar a gran escala en Waziristán Sur, bastión del jefe de los talibanes paquistaníes, Baitullah Mehsud.
También hoy, helicópteros militares atacaron posiciones talibanes en tres distritos de la misma provincia donde está ubicado el valle de Swat, informó el ejército en su comunicado.
Al menos 44 milicianos rebeldes y un civil murieron en esos enfrentamientos en los distritos de Bannu, Hangu y Upper Dir, según el parte castrense.
La violencia extremista se agravó en Pakistán en las últimas semanas, y los ataques se atribuyen a represalias de los talibanes por la ofensiva en Swat, que según el ejército dejó ya 1.300 insurgentes muertos. De hecho, los talibanes prometieron vengar el operativo y revindicaron muchos de los recientes atentados.
En el ataque más audaz, presuntos talibanes detonaron el martes un camión bomba en la entrada de un hotel cinco estrellas de Peshawar, capital de la provincia donde está ubicado el valle de Swat, y al menos 18 personas murieron en el atentado, entre ellas dos extranjeros que trabajaban para la ONU.
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