12 de diciembre 2007 - 00:00

Doble atentado de Al-Qaeda dejó 62 muertos en Argelia

El terrorismo golpeó ayer con dureza en Argel, y sumió a la ciudad en el caosy la conmoción. Tras los ataques, los comercios y las escuelas dejaron defuncionar.
El terrorismo golpeó ayer con dureza en Argel, y sumió a la ciudad en el caos y la conmoción. Tras los ataques, los comercios y las escuelas dejaron de funcionar.
Argel (AFP, Reuters, EFE) -Dos atentados suicidas perpetrados ayer en Argel, uno de ellos contra la sede de dos organismos de la ONU, causaron 62 muertos según fuentes médicas y 26 según cifras provisionales del gobierno, que atribuyó los ataques a la red terrorista Al-Qaeda.

Los atentados, que dejaron al menos 177 heridos según las cifras oficiales y un espectáculo de caos y horror en dos barrios de la capital argelina, provocaron repulsa mundial.

Los ataques terroristas «son obra del Brazo Armado de Al-Qaeda en el Magreb ( BAQMI)», integrado por los islamistas del ex Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), anticipó el ministro argelino del Interior, Yazid Zerhuni.

  • Autoría

  • Las sospechas sobre la rama local de Al-Qaeda se intensificaron al conocerse un comunicado en Internet que reivindicaba el doble atentado.

    Según el mismo, los ataques fueron perpetrados por Abdul-Rahman al-Aasmi y Ami Ibrahim Abou Othman, sostuvo la agrupación en un comunicado publicado en un sitio usado por militantes islámicos.

    La red terrorista también difundió imágenes de los atacantes suicidas mientras sostenían rifles de asalto.

    Los islamistas argelinos han protagonizado durante el año varios ataques sangrientos, la mayoría de ellos un día 11 (ver nota aparte).

    El primer atentado de ayer ocurrió en el barrio de El-Biar ante la sede del Consejo Constitucional y del vecino Tribunal Supremo islámico, cuando un kamikase lanzó su coche cargado de explosivos contra el edificio. La explosión, que se pudo escuchar en decenas de kilómetros a la redonda, barrió ventanas y oficinas y provocó pánico en las calles.

    Todos los edificios ubicados en las inmediaciones resultaronafectados por la deflagración. Otros vehículos que se encontraban estacionados en la zona quedaron convertidos en chatarra calcinada. Dos autobuses cargados de estudiantes fueron golpeados de lleno, y las víctimas a bordo eran numerosas, según testimonios.

    «¡Fue como un terremoto!», exclamó un superviviente, el abogado Ameur Rekahila, ante la fachada del edificio. En la calzada, donde se apresuraban los servicios de socorro, quedó un gran cráter. Bomberos y socorristas tuvieron que sacar en bolsas los restos humanos esparcidos en el lugar.

  • Balance

    El segundo atentado, que ocurrió apenas diez minutos más tarde, estuvo dirigido contra las sedes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

    El gobierno dio un balance de 12 civiles muertos en este segundo ataque, entre ellos un ciudadano danés y otro senegalés. Al menos 10 empleados de la ONU murieron y un número no determinado estaban desaparecidos, indicó una portavoz de la organización en Nueva York, Marie Okabe. Cinco heridos bajo los escombros de la sede de la ACNUR-pudieron ser rescatados por los socorristas, señaló, por su parte, el ministerio del Interior argelino.

    Ese sector de la capital argelina, el barrio de Hydra, está repleto de embajadas y residencias diplomáticas, y es permanentemente vigilado por la policía.

    «No tengo ninguna duda sobre el hecho que Naciones Unidas era un objetivo del atentado», declaró a la BBC el jefe de la ACNUR, Antonio Guterres.

  • Compromiso

    El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó «en los términos más enérgicos posibles» los ataques. Mientras, la Unión Europea (UE) los calificó de «actos odiosos contra civiles», y Estados Unidos habló de « violencia insensata».

    El rey de Marruecos, Mohammed VI, reiteró a Argelia su compromiso de coordinar la lucha contra el terrorismo a nivel regional.

    La Liga Arabe, en tanto, expresó su «intensa condena» e hizo llegar sus «más sinceras condolencias a las familias de las víctimas y a los heridos inocentes».

    Las imágenes de destrucción difundidas por la televisión estatal causaron estupor entre la población, y poco después de las explosiones las principales arterias de la ciudad quedaron desiertas.

    Muchos comerciantes decidieron cerrar sus negocios y en los barrios de Hydra y El Biar las familias decidieron no enviar a sus hijos al colegio por la tarde.
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