El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a protagonizar una polémica en medio de las tensiones geopolíticas con Europa por la presión que ejerce sobre Groenlandia. En este escenario, el líder republicano compartió dos mensajes privados que recibió del mandatario francés, Emmanuel Macron, y del secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Donald Trump rompe las reglas de la diplomacia (otra vez) y divulga chats privados con Emmanuel Macron
El presidente de EEUU vuelve a estar en el centro de la polémica luego de divulgar comentarios que recibió de otros políticos a través de aplicaciones de mensajería instantánea. Los mismos tienen a Groenlandia como uno de los puntos centrales, en un escenario que tiene al líder republicano ejerciendo presión para hacerse del control del territorio helado.
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Trump fija el tono en las negociaciones con líderes europeos por Groenlandia.
"No entiendo que estás haciendo en Groenlandia. Intentemos construir grandes cosas juntos", expresa una de las capturas atribuidas al líder francés. "Estoy comprometido a encontrar un camino a seguir en Groenlandia", detalla, por otra parte, el mensaje de Rutte.
Donald Trump filtra mensajes de líderes mundiales en medio de la tensión por Groenlandia
Estados Unidos y la Unión Europea afrontan semanas de fuerte tensión en medio de la avanzada de Trump por el control de Groenlandia. En los últimos días, fuerzas de Francia, Alemania, Noruega y Suecia enviaron tropas a la isla para sumarse a la “Operación Resistencia Ártica” de defensa, liderada por Dinamarca.
En este contexto, el líder republicano volvió a dejar de lado los manuales de diplomacia y, a través de unos posteos en sus redes sociales, publicó capturas de conversaciones atribuidas - por el propio Trump - a líderes europeos como Macron y Rutte.
"Del presidente Macron al presidente Trump. Mi amigo, estamos totalmente alineados con Siria. Podemos hacer grandes cosas en Irán. No entiendo que estás haciendo en Groenlandia", habría expresado el mandatario francés.
Tras la introducción, el mensaje compartido por Trump enlista una serie de propuestas que le habría hecho llegar el líder europeo a través de un texto enviado por mensajería instantánea: "Puedo organizar una reunión del G7 después de Davos en Paris. Puedo invitar a los ucranianos, los daneses, los sirios y los rusos, en los márgenes".
"Tengamos una cena juntos en Paris el próximo jueves, antes que regreses a EEUU", detalla el último mensaje de Macron compartido por Trump.
Luego, Trump hizo lo mismo con un mensaje atribuido a Rutte. El mismo detalla: "Señor presidente, querido Donald, lo que conseguiste en Siria hoy es increíble. Voy a usar mis vínculos con los medios en Davos para resaltar tu trabajo allí, además de en Gaza y en Ucrania".
"Estoy comprometido a encontrar un camino a seguir en Groenlandia. No puedo esperar a verte. Mark", sentencia el último mensaje.
Las tensiones entre la UE y Donald Trump
Las reiteradas advertencias de Trump sobre una eventual apropiación de Groenlandia reavivaron el debate en Bruselas y empujaron a varios líderes europeos a reclamar la activación del llamado “instrumento anticoercitivo” de la Unión Europea. Días atrás, distintos países también anunciaron la movilización de pequeñas tropas al territorio en conflicto.
El clima se tensó aún más tras el anuncio de Washington de imponer aranceles de hasta el 25% a Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia, además de a países no miembros del bloque como Reino Unido y Noruega, si el territorio autónomo danés no es transferido a EEUU.
El mecanismo en cuestión fue diseñado para desalentar prácticas de presión económica contra cualquiera de los 27 Estados miembros. La normativa define este tipo de coerción como la “aplicación o amenaza de aplicación por parte de un tercer país de medidas que afectan al comercio o a la inversión”, cuando estas interfieren “en las decisiones soberanas legítimas” tanto de la UE como de sus países integrantes.
El reclamo para avanzar en esa dirección ganó peso político en las últimas horas. El presidente francés, Emmanuel Macron, y la jefa del bloque liberal Renew en el Parlamento Europeo, Valerie Hayer, se pronunciaron públicamente a favor de su utilización. “Estados Unidos está cometiendo un error de cálculo que no solo es peligroso, sino que podría ser doloroso. El instrumento anticoerción es nuestra arma nuclear económica”, afirmó Hayer.
La herramienta habilita a la UE a aplicar restricciones a las importaciones y exportaciones de bienes y servicios dentro de su mercado único, que alcanza a unos 450 millones de consumidores. Además, permite limitar el acceso de empresas estadounidenses a licitaciones y contratos de compra pública en territorio europeo.
En ese marco, desde Bruselas ya se había elaborado con antelación un listado de servicios estadounidenses pasibles de eventuales represalias, entre los que figuran grandes compañías tecnológicas. El foco no es casual: Estados Unidos mantiene un superávit en el intercambio de servicios con la Unión Europea.
Tanto la Comisión Europea como los Estados miembros pueden solicitar la puesta en marcha del instrumento, aunque su activación requiere una mayoría cualificada: al menos el 55% de los países deben votar a favor, representando como mínimo al 65% de la población del bloque. Aun así, el proceso no es inmediato y podría extenderse durante varios meses.
El procedimiento prevé que la Comisión disponga de hasta cuatro meses para investigar al país acusado de prácticas comerciales coercitivas. Luego, los Estados miembros cuentan con un plazo de entre ocho y diez semanas para avalar las propuestas de acción. Recién entonces el Ejecutivo comunitario quedaría habilitado para definir las medidas concretas, cuya entrada en vigor se estima en un horizonte de seis meses.






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