Tras la detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su posterior traslado a Nueva York, el tablero regional comienza a reconfigurarse. En este escenario, Nicaragua surge como uno de los territorios de mayor tensión. Es así que, tras lo sucedido en Caracas, el regimen encabezado por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció, el pasado domingo, la liberación de alrededor de 30 detenidos considerados presos políticos.
Nicaragua continúa con la liberación de presos políticos y sigue de cerca los movimientos de Donald Trump en la región
El pasado domingo, el régimen encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció la puesta en libertad de aproximadamente 30 presos políticos. La región reconfigura el tablero político como consecuencia de la avanzada del presidente estadounidense.
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Archivo. Con Trump aumentando su influencia en la región, Nicaragua reconfigura su panorama político.
La justificación oficial del gobierno nicaragüense fue que la decisión fue tomada por el 19° aniversario del regreso de Ortega al poder. Sin embargo, analistas y organizaciones civiles coinciden en que el gesto debe leerse como un guiño a Estados Unidos, luego de la intervención que llevó adelante Trump en Venezuela el pasado 3 de enero.
Nicaragua: liberación de presos políticos y tensión a la espera de los movimientos de Donald Trump
En paralelo, el clima interno se tensó. Organismos de derechos humanos denunciaron una ola de arrestos en distintos puntos del país contra personas que celebraron en redes sociales la operación estadounidense contra Maduro, lo que dejó en evidencia el nerviosismo del oficialismo ante el impacto simbólico del episodio.
En clave geopolítica, la captura del exmandatario venezolano sacudió los equilibrios del denominado bloque bolivariano, integrado por Cuba, Venezuela y Nicaragua, los tres países con gobiernos de izquierda de perfil autoritario en la región. Dentro de ese eje, Venezuela no solo es un socio político central, sino también un pilar económico y energético para Cuba, mientras que Nicaragua ocupaba hasta ahora un rol más periférico y con menor exposición internacional.
La irrupción de Estados Unidos generó fuertes tensiones en un esquema que empieza a reconfigurarse frente a la avanzada del republicano. El gobierno de Cuba, encabezado por Miguel Díaz-Canel, confirmó la aprobación de planes y medidas para declarar el Estado de Guerra, tras la muerte de 32 soldados cubanos en el ataque a Venezuela y en medio de Trump hacia la isla
Por su parte, el mandatario estadounidense sostiene ahora que Washington mantiene bajo control los movimientos del gobierno venezolano, actualmente conducido por Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro.
Este nuevo contexto regional volvió a poner bajo la lupa no solo el futuro inmediato de Cuba, sino también el de Nicaragua. Frente a ese escenario, Managua parece ensayar una estrategia de doble vía: por un lado, decisiones visibles como la excarcelación de presos políticos; por otro, una serie de acciones más discretas pero igualmente reveladoras del repliegue defensivo del régimen ante un panorama geopolítico en constante tensión.
Cuba declara el Estado de Guerra
La declaración del Estado de Guerra que realizó la isla se apoya en una doctrina militar elaborada en la década de 1980 bajo el liderazgo de Fidel Castro. Ese esquema prevé una movilización general de la población y el fortalecimiento del aparato castrense ante la eventualidad de una agresión externa.
Bajo ese paraguas, el gobierno cubano confirmó la realización de maniobras militares que incluyeron simulacros de emboscadas, colocación de minas y distintas tácticas defensivas. Las actividades se desarrollaron en el marco del llamado Día de la Defensa, de acuerdo con la información difundida por fuentes oficiales.
En paralelo, el presidente Miguel Díaz-Canel encabezó esta semana la recepción en la isla de los 32 cuerpos de los soldados fallecidos durante la intromisión de Estados Unidos en Venezuela. Junto con ellos, regresaron a Cuba otros militares que resultaron heridos en el mismo operativo.
El episodio se inscribe en una escalada mayor. Tras el bombardeo sobre Caracas con el objetivo de capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, Donald Trump sostuvo que Cuba estaba "a punto de caer". Días más tarde, elevó el tono al advertir que no habría "más petróleo ni dinero" provenientes de Venezuela si no se alcanzaba un acuerdo.
La respuesta desde La Habana no tardó en llegar. A través de X, Díaz-Canel afirmó: "Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre. Cuba es coraje".




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