En medio de la guerra en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó una propuesta inédita: que el estratégico estrecho de Ormuz sea gestionado de forma conjunta con Irán como parte de una eventual salida diplomática al conflicto.
Donald Trump, a todo o nada: la propuesta para que EEUU e Irán hagan una gestión gestión compartida del estrecho de Ormuz
La iniciativa surge en medio de una tregua parcial y negociaciones indirectas. El paso marítimo es clave para el comercio global de petróleo y sigue en el centro del conflicto.
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Trump sabe que Ormuz es clave y negocia variantes para no quedarse afuera del negocio del petróleo mundial.
“Será controlado conjuntamente”, aseguró el mandatario al referirse al futuro del corredor marítimo, cuya reapertura aparece como uno de los puntos centrales de negociación tras semanas de enfrentamientos.
La iniciativa se da en paralelo al anuncio de una pausa de cinco días en los ataques estadounidenses contra infraestructura energética iraní, en lo que Trump definió como un intento por avanzar en conversaciones “productivas”, aunque Teherán niega la existencia de negociaciones directas.
El estrecho de Ormuz, un corredor clave para la economía mundial
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio global: por allí circula cerca del 20% del petróleo transportado por vía marítima. Ubicado entre Irán y Omán, conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es vital para las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irak.
Desde el inicio del conflicto, Irán restringió el paso de buques y llegó a advertir que podría cerrar completamente el estrecho, lo que provocó una caída del tránsito marítimo y fuertes impactos en los mercados energéticos.
La propuesta de Donald Trump en medio de la presión militar
La idea de un control compartido surge tras semanas de amenazas cruzadas. Washington había exigido la reapertura total del estrecho bajo ultimátum, mientras que Irán advirtió que respondería con el cierre total si se atacaban sus instalaciones energéticas.
En paralelo, Estados Unidos lanzó operaciones militares en la zona con el objetivo de garantizar la navegación, incluyendo ataques contra posiciones iraníes y el despliegue de fuerzas navales.
Dudas y desafíos
Si bien la propuesta podría reducir el riesgo de enfrentamientos directos en una de las rutas más sensibles del mundo, analistas advierten que su implementación enfrenta fuertes obstáculos, especialmente por la falta de confianza entre ambas partes.
Además, el escenario sigue siendo inestable: mientras Estados Unidos habla de avances diplomáticos, Irán insiste en que no hay negociaciones en curso y mantiene una postura firme frente a cualquier presión externa.
En ese contexto, el futuro del estrecho de Ormuz continúa siendo una de las claves para definir no solo el rumbo del conflicto, sino también la estabilidad del mercado energético global.




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