24 de marzo 2007 - 00:00

Dura crítica del Papa a la UE

Benedicto XVI advirtió ayer que Europa debe preservar el cristianismo en la construcción de una casa común del continente.
Benedicto XVI advirtió ayer que Europa debe preservar el cristianismo en la construcción de una "casa común" del continente.
Ciudad del Vaticano (ANSA) -. El Papa Benedicto XVI advirtió ayer que Europa debe preservar el cristianismo en la construcción de una "casa común" del continente, ya que si olvida esas bases incurrirá en una "apostasía de sí misma, antes aún que de Dios".

El Papa se pronunció al recibir a los obispos europeos, cuando están en curso las celebraciones por los 50 años de los Tratados de Roma para la constitución de la Comunidad Europea.

"Si los gobiernos de la Unión desean acercarse a sus ciudadanos, ¿cómo podrían excluir un elemento esencial de identidad europea como el cristianismo?", sostuvo.

"¿No sorprende -siguió el Pontífice- que la Europa de hoy, en el momento en que ambiciona presentarse como comunidad de valores, parezca poner cada vez más en entredicho que existan valores universales y absolutos?".

El Papa dijo ante los obispos que "esta singular forma de apostasía de sí misma, antes que de Dios, ¿no la induce acaso a dudar de su misma identidad?".

"De este modo se termina difundiendo la convicción de que la 'ponderación de los bienes' es el único camino para discernir moralmente y que el bien común es sinónimo de compromiso", agregó.

Benedicto XVI consideró que "el compromiso, si bien puede ser una legítimo instrumento para equilibrar intereses particulares distintos, se transforma en mal común cada vez que supone acuerdos lesivos de la naturaleza del hombre".

De hecho, según el Papa, "una comunidad que se constituya sin respetar la auténtica dignidad del ser humano, olvidando que toda persona está creada a imagen de Dios, termina no haciendo el bien de nadie".

El Pontífice dijo además que la Unión Europea debe salvaguardar "el derecho a la objeción de conciencia siempre que se violen los derechos fundamentales".

La Unión Europea puede ser "garante del estado de derecho y promotora de valores universales" y "debe reconocer claramente una naturaleza humana estable y permanente, fuente de derechos comunes a todos los individuos, incluidos los que los niegan", manifestó.

Europa, dijo el Papa, conoció la reconciliación entre Este y Oeste, "separados arbitrariamente por una cortina de injusticia".

"Se advierte cada vez más la exigencia de establecer un sano equilibrio entre dimensión económica y social con políticas capaces de producir riqueza y de aumentar la competitividad, sin descuidar las legítimas expectativas de los pobres y los marginados", sostuvo.

El Papa advirtió también a los católicos que deben estar "presentes de modo activo en el debate público europeo, conscientes de que lo europeo ya es nacional, sin doblegarse a la lógica del poder por el poder".

Los católicos, siguió el Pontífice, deben contribuir a "trazar una nueva Europa, realista pero no cínica, rica en ideales y libre de ingenuas ilusiones", inspirada en la "verdad del Evangelio".

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