Bagdad (ANSA, EFE, DPA) - Las fuerzas estadounidenses se preparaban anoche para el «ataque final» sobre Najaf, en donde las milicias del clérigo radical chiita Moqtada Al Sadr ofrecen resistencia desde hace una semana. Los insurrectos pusieron el dedo en la llaga de la crisis petrolera y amenazaron con hacer volar los oleoductos que transportan el petróleo hacia los puertos del Sur.
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El enfrentamiento de los rebeldes con las fuerzas de ocupación se extendió a siete ciudades. En choques en Bagdad, Amara, Kut, Baaquba, Basora y Nassiriya, decenas de iraquíes murieron.
EE.UU. también bombardeó Falluja, un bastión de la minoría sunnita, donde provocó cuatro muertos.
Al Sadr, cuya milicia resiste en torno a la mezquita que guarda el mausoleo del profeta Alí y el cementerio de Najaf, exhortó a sus seguidores a que «continúen combatiendo incluso si me ven prisionero o mártir. Si Dios quiere, ustedes serán victoriosos». Por su parte, el coronel Anthony Haslam, comandante de los marines estadounidenses, aseguró que sus tropas se preparan para el «ataque que ponga fin a este combate que comenzaron las milicias de Moqtada» Al Sadr. Fuentes militares norteamericanas afirmaron que 80% de los habitantes del casco antiguo de Najaf abandonó sus casas. Dando cuenta de las disidencias que se viven en el seno del gobierno iraquí por la presencia estadounidense en el país árabe, el vicepresidente Ibrahim Al Jafari criticó la operación militar en Najaf y pidió el retiro de las fuerzas multinacionales del país. En tanto, un sitio de Internet dio a conocer la supuesta decapitación de un agente de la CIA estadounidense que trabajaba en Irak, lo que fue desmentido por EE.UU. «Ningún agente de la CIA ha desaparecido», indicó un comunicado de la central de inteligencia.
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