Sin embargo, Rice y Powell pretendieron justificar que el haber falseado los documentos entregados por los Estados Unidos era algo correcto esgrimiendo que a comienzos de los noventa, antes de que se descubriera que el régimen de Hussein efectivamente poseía armas nucleares, la AIEA estuvo a punto de declarar a Irak libre de un programa de fabricación de armas de ese tipo.
«La AIEA no detectó el programa en 1991, ni lo detectó en 1995, ni en 1998», declaró la asesora de seguridad nacional en declaraciones al programa «This Week» de la cadena ABC. Rice expresó su preocupación «porque las observaciones de la AIEA sobre el programa nuclear de Irak parecían establecer conclusiones acerca de que Irak no ha restablecido su programa», pero, según ella, «tenemos que tener cuidado acerca de sacar esas conclusiones, en especial, en un país totalitario como Irak».
Por su parte, Powell explicó, en declaraciones al programa «Meet the Press», de la cadena NBC, que «es la información que teníamos. La comunicamos. Si esa información es inexacta, pues bueno...». Asimismo, el funcionario aclaró: «Seguimos examinando la cuestión, y como dijo el doctor El Baradei, sigue siendo un tema abierto a analizar».
El fin de semana pasado, durante una entrevista con la cadena de televisión CNN, El Baradei explicó que luego de una exhaustiva investigación, de la cual participaron expertos forenses de distintos países, «llegamos a la conclusión de que los documentos son una falsificación».
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