EEUU: automotrices presionan en el Congreso por paquete de ayuda
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"La quiebra de uno de nuestros competidores tendría un efecto devastador sobre el conjunto de los constructores, manufactura de equipos y concesionarios", indicó Mulally, que citó un estudio del instituto de estudios sobre el automóvil CAR.
Potencialmente, hasta tres millones de empleos podrían verse afectados, destacó Mulally, en un escrito preparado para su audiencia ante la comisión de asuntos bancarios del Senado.
"Nuestra industria es muy interdependiente, en particular para nuestros proveedores (...) si uno de de los constructores nacionales quiebra, los efectos sobre la producción de Ford se haría sentir en los días siguientes, si no en las horas siguientes", apuntó.
El rival de Ford, General Motors (GM), ha advertido que podría verse en la necesidad de declararse en quiebra en los primeros meses de 2009.
Los presidentes de los tres grandes constructores de automotores estadounidenses, Ford, GM y Chrysler, así como el presidente del sindicato del sector, asisten a una audiencia ante la comisión bancaria del Senado, para buscar convencer de la necesidad de mayor ayuda gubernamental.
El presidente ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, advirtió ante el Senado que "si no hay un apoyo financiero inmediato, la liquidez de Chrysler podría caer por debajo del nivel requerido para poder asegurar nuestras actividades normales", lo que pone en peligro 56.000 empleos directos de la automotriz, 20.000 millones de dólares en cobertura médica asegurada por el grupo y 35.000 millones de dólares que dejarían de ganar anualmente con los proveedores, indicó.
En medio del ambiente pesimista, Mulally anunció que Ford venderá una participación de 20% en su socio japonés Mazda Motor Corp. por 540 millones de dólares, para "recaudar capital que ayudará a financiar nuestra transformación".




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