Washington - La Administración Bush parece decidida a revitalizar su alianza estratégica con Arabia Saudita después de las tensiones que han aflorado en las últimas semanas. En un gesto eminentemente simbólico, el presidente estadounidense recibirá mañana en su rancho de Crawford (Texas) al embajador saudita en Washington, el príncipe Bandar Bin Sultan.
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La reunión entre Bush y el embajador tendrá carácter privado y estará dedicada a «una variedad de temas regionales», según indicó el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, durante la gira del presidente por California para apoyar a los candidatos republicanos en las elecciones legislativas de noviembre.
La relación entre Washington y Riad ha pasado por momentos difíciles desde los atentados del 11 de setiembre -15 de los 19 terroristas suicidas tenían nacionalidad saudita-y ha hecho que influyentes círculos en EE.UU. se replanteen por completo la actitud ante el reino wahabí y su frágil régimen feudal, cuyos petrodólares han alimentado durante años -directa o indirectamente-el fundamentalismo islámico violento.
Un grupo de familiares de las víctimas del 11 de setiembre acaba de presentar una querella judicial exigiendo indemnizaciones multimillonarias a varios notables saudíes e instituciones de ese país por haber financiado a Al-Qaeda.
La lista de desencuentros e irritaciones de los últimos meses es larga. De entrada, Arabia Saudita se niega a que Estados Unidos utilice las bases en su territorio para un eventual ataque a Irak. Un asesor del Pentágono presentó a Arabia Saudita como un país hostil y que así debía ser tratado, lo cual obligó a una pronta intervención diplomática para calmar a Riad. A este enrarecido ambiente contribuyó la noticia de que se está produciendo una retirada masiva de inversiones saudíes en EE.UU.
• Crítica
En la prensa norteamericana proliferan los editoriales en los que se hace hincapié en la urgencia de una reforma política profunda en Arabia Saudita y se alerta del potencial desestabilizador que representa ese país. El senador republicano John McCain criticó con gran dureza a Riad por fomentar sentimientos antioccidentales y por la penosa situación de los derechos humanos.
Mientras, en Arabia Saudita trascendió que un joven de 21 años buscado por el FBI por sus presuntos vínculos con los terroristas de los ataques del 11 de setiembre, Saud Abulaziz Saud Al Ras-need, se entregó voluntariamente a la policía. El padre del muchacho negó cualquier relación de su hijo con el terrorismo y dijo que, cuando se conoció que había orden de búsqueda internacional contra él, se hallaba en Egipto y regresó de inmediato a Riad. El padre sí confirmó en una entrevista que su hijo había estado en Afganistán antes de los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono ayudando en una misión humanitaria, pero descartó que tuviera relación con preparativos terroristas.
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