23 de julio 2004 - 00:00

EE.UU.: comisión del 11-S urge reforma de inteligencia

El presidente de la comisión investigadora de los atentados del 11 de setiembre de 2001, el republicano Thomas Kean, ayer, al entregar el texto George W. Bush. El trabajo no es concluyente sobre las posibles responsabilidades políticas por el fracaso de los organismos de inteligencia.
El presidente de la comisión investigadora de los atentados del 11 de setiembre de 2001, el republicano Thomas Kean, ayer, al entregar el texto George W. Bush. El trabajo no es concluyente sobre las posibles responsabilidades políticas por el fracaso de los organismos de inteligencia.
Washington (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El informe final de la comisión independiente que investigó los atentados del 11 de setiembre de 2001 en EE.UU., divulgado ayer, reclamó a la Casa Blanca una drástica y urgente reforma de la estructura de inteligencia y seguridad, a la vez que determinó que los ataques fueron posibles porque los gobiernos de Bill Clinton y George W. Bush no imaginaron la gravedad de la amenaza terrorista.

Al presentar el esperado informe, el presidente de la comisión, el republicano Thomas Kean, denunció que los atentados se debieron «sobre todo a una falta de imaginación» de las autoridades y «profundas fallas institucionales».

«Simplemente, el gobierno de EE.UU. no fue lo suficientemente activo a la hora de combatir la amenaza terrorista antes de los atentados del 11 de setiembre» de 2001, que costaron la vida a casi 3.000 personas, afirmó Kean.

• Falencias

El documento, de 567 páginas y que concluyó veinte meses de investigaciones, expone una serie de falencias en las estructuras de seguridad del país y exhorta a tomar medidas «cuanto antes» para impedir un futuro ataque.

Entre las recomendaciones, figura la creación de un centro antiterrorista que coordine los trabajos de la docena de agencias de inteligencia con las que cuenta EE.UU. Al frente de este centro, y con rango cuasi ministerial, se encontraría un director nacional de inteligencia que despacharía directamente con el presidente. En su primera reacción al informe, Bush dijo que estudiará la conveniencia de aplicar estas reformas.

• Incomunicación

Según denunciaron los integrantes de la comisión, quizá el problema más grave que detectaron fue la falta de comunicación entre los distintos organismos de inteligencia, que, al no compartir información, no pudieron hacerse una imagen completa de los planes de la red de Osama bin Laden.

Así, como se había adelantado, el informe cita diez oportunidades que se desperdiciaron por falta de coordinación para impedir los atentados, cuatro de ellas en agosto de 2001, un mes antes de los ataques.

De acuerdo con el vicepresidente de la comisión, el demócrata
Lee Hamilton, a lo largo de la investigación «a menudo la pregunta más difícil de responder ha sido: ¿quién está al mando? ¿A quién se puede responsabilizar si algo va mal? Con demasiada frecuencia, la respuesta es 'nadie'».

Otras recomendaciones del informe incluyen una reforma del proceso de supervisión, por parte del Congreso, del funcionamiento y presupuestos de los servicios secretos y una modernización de la tecnología con la que operan estas agencias.

Buena parte del informe consiste en una narración cronológica del proceso que llevó a los atentados. Para agosto de 2001, se revela, muchos funcionarios ya temían « algo terrible» por parte de Al-Qaeda.

• Colaboración

Otra sección del trabajo analiza el papel que juegan en la seguridad de EE.UU. países como Afganistán, Pakistán y Arabia Saudita, y destaca la necesidad de que esos Estados cuenten con regímenes estables y que colaboren en la lucha antiterrorista.

De esta manera, indicó Hamilton, EE.UU. debería intensificar su relación con Arabia Saudita -de donde provenía la mayoría de los autores materiales del 11-S-de modo que no se centre exclusivamente en el petróleo y presione por reformas en el reino que mejoren la educación y la tolerancia.

Por otra parte, se alude a la posible colaboración de autoridades de Irán para permitir el tránsito de los atacantes, pero no hay pruebas concluyentes acerca de una posible complicidad de ese país con Bin Laden.

Antes de la presentación pública del sensible informe, Hamilton y Kean informaron a los funcionarios de la Casa Blanca y entregaron una copia al presidente Bush, quien, en un primer momento, se había opuesto a que se creara la comisión.

En una breve ceremonia, Bush agradeció su trabajo a los miembros del equipo y afirmó que las conclusiones del informe son «muy constructivas».

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