10 de mayo 2005 - 00:00

EE.UU.: curiosa guerra por jueces

Washington - Es la guerra. Con opción nuclear incluida. No es una simulación de las relaciones entre Corea del Norte y EE.UU., sino el estado del Senado de Estados Unidos con respecto al nombramiento de magistrados.

Cuando se cumplen cuatro años del primer nombramiento judicial de George W. Bush, y con la más que probable sustitución del presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, acercándose -muchos creen que dimitirá en junio-, la ratificación de jueces federales por el Senado es el eje de la actividad política norteamericana.

La polémica ha dejado los círculos esotéricos de los legisladores para llegar a las calles. O, más exactamente, a las iglesias. El 25 de abril, cientos de templos proyectaron un mensaje del presidente del Senado, Bill Frist, atacando la actitud de los demócratas en este terreno. El pastor evangélico de Texas Rick Scarborough ya cuenta con 5.000 clérigos en su red Pastores Patriotas, orientada a pedir el nombramiento de jueces conservadores.

• Paralización

En las últimas dos semanas, el númerode afiliados ha crecido en 2.000. ¿Cuál es el origen de la polémica? Según las normas del Senado de EE.UU., el debate sobre cualquier ley puede ser parado indefinidamente si un senador amenaza con llevar a cabo un «filibusterismo». Un «filibusterismo» significa que el legislador tiene derecho a hacer uso de la palabra hasta que, literalmente, no pueda más, aunque lo que diga no tenga ningún sentido.

El récord lo tiene el entonces demócrata -aunque luego se hizo republicano- Strom Thurmond, que en 1957 habló durante 24 horas y 17 minutos para protestar por una ley que garantizaba el derecho de voto de los negros
. Hoy en día no hace falta que nadie hable hasta perder el conocimiento. Basta con que un senador anuncie que va a hacer «filibusterismo» para que una ley se pare. Romper ese bloqueo exige al menos dos tercios de los votos.

Como los republicanos tienen 55 senadores, de un total de 100, no pueden impedir la minoría de bloqueo demócrata. Para romper el bloqueo, Frist ha anunciado que va a ejercer la opción nuclear, es decir, cambiar las normas de la Cámara y anular el «filibusterismo». Para ello tiene el apoyo explícito del vicepresidente, Dick Cheney, e implícito de Bush. Pero la medida podría ocasionar una tormenta política sin precedentes en la historia de EE.UU., dado que el «filibusterismo» existe desde 1917.

La disputa es la última consecuencia de la polémica política sobre la mujer en estado vegetativo, Terri Schiavo, a la que los jueces dejaron morir de sed el mes pasado. Tras la muerte de Schiavo, Tom DeLay, el jefe de los republicanos en la Cámara de Representantes, dijo que van «a vigilar a esos jueces que no dan explicaciones a nadie».

• Intimidación

Este político en 1997 declaró: «Los jueces necesitan ser intimidados. Tienen que defender la Constitución. Si no lo hacen, vamos a ir por ellos a lo bestia». Otros compañeros -de partido y de estado- de DeLay han insinuado que lo de «ir a lo bestia» por los jueces significa «matarlos».

Ese es el caso del senador por Texas
John Cornyn que, tras el caso Schiavo, dijo en un pleno: «Hemos visto algunos episodios recientes de violencia en los juzgados de este país. Y yo me pregunto si puede haber alguna conexión entre la percepción en algunos sectores de que en ocasiones los jueces están tomando decisiones políticas sobre las que el público no tiene ninguna capacidad de influir, y eso pasa una y otra vez hasta que el pueblo ejerce la violencia».

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