"Me reuniré con ellos la próxima semana", indicó el secretario de Estado de EEUU Marco Rubio sobre un encuentro con funcionarios daneses.
EEUU adelantó que discutirá la propiedad de Groenlandia con Dinamarca la próxima semana, aseguró su secretario de Estado Marco Rubio. Tras la intervención militar en Venezuela y la captura de su expresidente Nicolás Maduro, las ambiciones de la administración de Donald Trump sobre la isla volvieron a la agenda pública despertando preocupación en la isla y Europa.
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En las últimas horas se conoció que países aliados de Europa están trabajando estrechamente en un plan de acción sobre cómo responder si EEUU cumple su amenaza de apoderarse de Groenlandia. Informate más
EEUU discutirá la propiedad de Groenlandia la próxima semana
La declaración de Rubio a la prensa fue tras una reunión informativa a puertas cerradas con senadores estadounidenses y se produce un día después de que la Casa Blanca afirmara que se estaban discutiendo opciones, incluida la fuerza militar.
Al ser consultado al respecto de contactos con funcionarios daneses, Rubio fue claro: "Me reuniré con ellos la próxima semana. Tendremos esas conversaciones con ellos entonces", indicó Reuters sin señales de que Washington quiera dar marcha atrás en el deseo declarado de controlar la región.
Así, las preocupaciones sobre el futuro del territorio resurgieron después del uso unilateral de la fuerza militar por parte de Trump contra Venezuela. Entre los argumentos de Washington, la administración Trump afirma que Groenlandia es vital para la seguridad de EEUU.
Marco-Rubio
Por su lado, Dinamarca afirma que un ataque pondría fin a la alianza militar de la OTAN, indicó la BBC. "Si el presidente identifica una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, todo presidente conserva la opción de abordarla por medios militares", sostuvo Rubio hoy.
Los motivos por los que Donald Trump quiere quedarse con Groenlandia
La ubicación de Groenlandia la convierte en una pieza clave del tablero geopolítico. Está situada entre Estados Unidos y Europa, sobre la llamada brecha GIUK —el corredor marítimo entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido— que conecta el Ártico con el Atlántico Norte.
A esa posición se suma su potencial en recursos naturales: petróleo, gas y, especialmente, minerales de tierras raras. Este punto gana relevancia en un contexto en el que China utiliza su dominio sobre esos minerales como herramienta de presión estratégica sobre Estados Unidos. Se trata de insumos críticos para industrias clave, desde autos eléctricos y energías renovables hasta sistemas de defensa.
El deshielo acelerado del Ártico, producto de la crisis climática, podría facilitar el acceso a esos recursos y ampliar las rutas marítimas del norte durante más meses al año, reconfigurando flujos comerciales y reforzando el valor estratégico de la región. Todo esto ocurre pese a que Trump ha desestimado el cambio climático, al que calificó como “la mayor estafa”.
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