Washington (Bloomberg, AFP, Reuters) - Estados Unidos felicitó formalmente al flamante presidente electo de Brasil, el izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva, pero el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, circunscribió la confianza a que el gobierno del PT mantenga el rumbo económico de Fernando Henrique Cardoso y a que demuestre que «es una persona cuerda». El presidente George W. Bush, llamó por teléfono a Lula y le dijo que «esperaba trabajar con él, especialmente en relación a promover la democracia, la buena gobernabilidad y el libre comercio en el hemisferio», indicó un comunicado del portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer. «Estados Unidos y Brasil gozan de excelentes relaciones bilaterales que continuarán con el nuevo gobierno», indicó Fleischer. En el diálogo habrían acordado que Lula visite EE.UU. antes de asumir, según dijo el asesor en temas internacionales de Lula, Marco Aurelio García.
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Pero O'Neill fue más preciso y aseguró que «los mercados están mirando con mucha atención lo que Lula hace hoy, mañana y la semana próxima para mostrar que es una persona cuerda y que va a seguir las políticas que darán estabilidad a la moneda brasileña y seguridad a los mercados financieros internacionales respecto a que honrarán sus deudas», señaló O'Neill en una reunión de negocios en Greenville. «Estoy contento de que la incertidumbre haya terminado», dijo el funcionario, al tiempo que destacó que «por lo que sé de Lula, creo que todo irá muy bien». Es «importante» que el presidente electo Luiz Inácio Lula Da Silva «siga las políticas» de Cardoso porque «es clave para América latina, concluyó O'Neill.
El portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher, indicó por su lado que Washington espera «construir una fuerte colaboración» con Lula y su nueva administración, mientras en el FMI se expresó optimismo. La abrumadora victoria de Lula «es una nueva afirmación de la democracia vibrante de Brasil y ofrece al presidente electo una oportunidad histórica de responder las aspiraciones económicas y sociales de los brasileños», afirmó su director gerente, Horst Köhler.
Varios analistas financieros y políticos consultados estimaron que Lula gobernará con cautela y que Brasilia y Washington se esforzarán por mantener una buena relación.
•Buena voluntad
«Creo que hay buena voluntad en ambas partes. Los intereses estadounidenses en Brasil son muy grandes por las enormes inversiones extranjeras y por la importancia de Brasil en Sudamérica», por lo cual conviene a los dos gobiernos «mantener una relación estable y productiva», indicó Richard Foster, editor de la revista «Brazil Watch», con sede en Washington. Myles Frechette, presidente del Consejo de las Américas, con sede en Nueva York, mencionó que «Estados Unidos quiere trabajar con Lula de buena fe». Frechette estimó que pese a su bagaje de izquierda y la presión de su Partido de los Trabajadores, Lula será prudente y no aumentará el gasto público.
En cuanto Lula designe a su gobierno «y comience a portarse como un ser humano normal, y no como un monstruo marxista como parte de los mercados esperaba, los activos en Brasil se estabilizarán y mejorarán», pronosticó Foster. Stephen Johnson, analista para Latinoamérica de la Heritage Foundation, vinculada al gobernante Partido Republicano, dijo que el nuevo mandatario deberá tratar de mejorar la vida de los pobres, pero en los hechos, «no tendrá mucho espacio para tomar acciones».
Por su parte, Riordan Roett, experto en la región de la Universidad Johns Hopkins, centró en las diferentes posturas sobre el ALCA los principales puntos de conflicto entre Bush y Lula. Roett cree que «cierto nacionalismo» que «no siempre es antinorteamericano sino mucho más pro brasileño» emergerá en el gobierno de Lula, y complicará en parte la relación bilateral.
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