EEUU: máxima tensión en Detroit por otro caso de gatillo fácil contra un negro
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El joven llevaba un martillo cuando fue abatido por un policía.
La tensión y la violencia comenzó a extenderse, después de comenzar en Ferguson, pasa por Baltimore, donde la semana pasada perdió la vida otro ciudadano negro, Freddie Gray, de 25 años, muerto poco después de su detención, y ahora en Detroit.
La noche pasada la población de Baltimore, por ejemplo, vivió momentos de muchas tensión al punto de que algunas calles de la ciudad parecían "como una zona de guerra".
En el este, fueron incendiados varios edificios, entre ellos uno en construcción que ardió por gran parte de la noche. En el oeste, los enfrentamientos con la policía culminaron con la devastación de un CVS, la tienda convertida en símbolo de los desórdenes en el corazón de un barrio de alta tasa de desocupación, donde calle tras calle, fuera de la vista, hay miles de viviendas abandonadas y tapiadas.
El último balance de los daños suministrados por la oficina del alcalde habla de al menos 15 edificios en llamas, 144 vehículos incendiados, decenas de vidrieras rotas. Además de los saqueos registrados en varios negocios y centros comerciales.
En el transcurso de los enfrentamientos resultaron heridos 15 agentes de Baltimore, entre ellos seis de gravedad, y los manifestantes arrestados son 235, 34 de ellos menores de edad.
Frente a esa situación, el gobierno de Baltimore se vio obligado a declarar el estado de emergencia y desde esta noche a las 22 y hasta las 5 de la mañana entrará en vigor el estado de sitio.
Estos hechos hicieron necesario la intervención del presidente en persona: Barack Obama habló de condenar la violencia, para quellos que "no tienen perdón", dijo. Pero también para prometer que sobre el caso de Freddie Gray "sirve transparencia", para admitir que "no toda la policía hace cosas justas".
"Condeno aquello que sucedió, pero entiendo de donde viene. Es el resultado de años y años de frustración y rabia", dijo a ANSA Larisha Mccray, una habitante que vivió toda su vida en esa ciudad.
"Yo tengo dos hijos, de 19 y 16 años. Un tiempo les dije que confiaran en la policía, que la policía es amiga, ahora qué puedo decir?. Yo quiero decirle a mis hijos que en la vida pueden hacer aquello que quiera, pero quiero decirle a ellos que deben ser parte de la solución y no del problema", concluyó.



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