Estados Unidos respondió a la oferta de diálogo del presidente cubano Raúl Castro afirmando que no hablará directamente con La Habana hasta que el gobierno de la isla permita libertades políticas como la de expresión, y subrayó que por el momento las "tendencias autoritarias" siguen siendo "evidentes".
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"Nuestro mensaje al gobierno de Castro es muy claro: tiene que empezar a permitir las libertades políticas que demanda el pueblo cubano", dijo el secretario de Estado adjunto para Asuntos Públicos, Mike Hammer, en rueda de prensa en Washington.
Hammer aseguró que el gobierno de Barack Obama está "preparado para discutir cómo se puede lograr esto", pero subrayó que es el ejecutivo de Raúl Castro "el responsable en último término de realizar estas acciones". "Y hasta el día de hoy, no las hemos visto", recalcó.
El alto funcionario del Departamento de Estado replicó de esta manera a las palabras de Raúl Castro de este jueves cuando, durante su discurso por la fiesta nacional del 26 de julio, una de las de mayor relevancia política del país, afirmó que Cuba está dispuesta a hablar con Estados Unidos, incluso de temas de derechos humanos, siempre y cuando el diálogo sea "en igualdad de condiciones".
"Hemos visto sus palabras y este gobierno dijo en repetidas ocasiones que el gobierno estadounidense está abierto a forjar una nueva relación con Cuba", respondió Hammer.
"Pero el gobierno de Castro debe comenzar por permitir a los cubanos ejercitar sus derechos y determinar libremente su futuro", reclamó.
Según el alto funcioanrio, entre la lista de cosas que Cuba debe cumplir antes de que Estados Unidos esté dispuesto a sentarse en una mesa a dialogar con La Habana figura también entre otros el "fin del maltrato a disidentes pacíficos de la sociedad civil", la puesta en libertad de los "presos políticos" y la "liberación humanitaria" del contratista estadounidense Alan Gross, cuyo encarcelamiento desde finales de 2009 ha sumado un nuevo punto de tensión entre los dos gobiernos.
Las numerosas detenciones de opositores durante los homenajes al reconocido disidente cubano fallecido este domingo, Oswaldo Payá, pone una vez en evidencia que el gobierno de Castro está aún lejos de cumplir los requerimientos básicos, agregó Hammer.
"Las tendencias autoritarias son muy evidentes cada día en Cuba", subrayó Hammer. "Eso tiene que tener un fin, y tiene que haber una nueva dirección".
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