18 de junio 2002 - 00:00

EE.UU. sorprende y critica el muro que levanta Israel

Washington (Reuters, EFE, ANSA, AFP) - Los Estados Unidos se mostraron ayer contrarios a la construcción, iniciada el último fin de semana por el gobierno de Ariel Sharon, de una cerca que separa a Cisjordania de Israel, al afirmar que podría perjudicar eventuales negociaciones y ser económicamente negativa para los palestinos.

«La decisión fue tomada por Israel, y como ya lo hemos dicho, Israel tiene el derecho a defenderse», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, fue más explícito al afirmar que Washington objetará la alambrada si ésta fuera un intento de comenzar a delinear una frontera.
«La cuestión de soluciones permanentes, como las fronteras, debe ser resuelta a través de la negociación», dijo Boucher.

Durante la jornada, Laura Bush, esposa del presidente estadounidense, dijo que no veía cómo la alambrada podía ser «un signo duradero de paz». «Existe actualmente una enorme barrera de odio y desconfianza entre las partes en Medio Oriente», declaró durante una entrevista con la radio American Urban Radio Networks.

El ministro de Defensa israelí, Benjamin Ben Eliezer, inauguró oficialmente los trabajos de la alambrada de seguridad el domingo, con el fin de contener eventuales ataques suicidas.

El vallado tendrá instrumentos de vigilancia electrónica y será reforzado con obstáculos para impedir el pasaje de vehículos.

Pero un día después de que comenzaran las obras, un palestino detonó una bomba cerca de una unidad de la policía fronteriza israelí en el límite con Cisjordania. Como respuesta, el ejército volvió a ingresar en la ciudad autónoma palestina de Jenín, considerada por Israel como «vivero de terroristas». «Una unidad de patrullas observó a una persona sospechosa y le indicó que se detuviera. Hubo una explosión, al parecer era un agresor suicida», explicó un portavoz de la policía.

Ben Eliezer había advertido horas antes a la población israelí sobre cinco supuestos kamikazes palestinos que se disponían a cometer atentados suicidas en Israel.
«Hace un año no había dos agresores suicidas diarios» que trataban de entrar en Israel, dijo Ben Eliezer. «Nuestro problema hoy es cómo detener esta ola de agresores suicidas.»

• Racismo sionista

Sin embargo, el líder palestino Yasser Arafat afirmó que el muro es «un ejemplo de racismo sionista». «Se trata de una agresión espantosa, esta muralla es un acto de apartheid y de racismo sionista», declaró Arafat a una emisora radial israelí.

El Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas) también rechazó categóricamente la construcción del «muro de seguridad» y aseguró que constituirá la frontera final, afirmó en Gaza un dirigente del grupo terrorista,
Mahmud az-Zahar.

Pero algunos dirigentes de la derecha israelí también se opusieron a la cerca, que tendrá 115 kilómetros en su primera etapa, como un regreso a las fronteras anteriores a 1967 que debilita sus reclamos de tierras de Cisjordania que consideran suyas por un derecho bíblico. Los propios colonos, por su parte, reiteraron que «están construyendo el nuevo muro de Auschwitz». «Se trata de una operación inútil que es una desgracia para la dignidad de nuestro pueblo, no dará la seguridad que promete y es un cambio de dirección para todos los israelíes», indicó la asociación «Mujeres para el mañana de Israel» a través de un comunicado difundido en la última jornada. Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Israel negó estar construyendo una especie de «Muro de Berlín» en su frontera con Cisjordania.

En el campo diplomático, el canciller israelí,
Shimon Peres, estimó en Sofía que la idea de la creación de un Estado palestino provisional se asemejaba mucho a lo establecido en un plan de paz elaborado con los palestinos el invierno (boreal) pasado. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, había mencionado el 12 de junio la creación de un Estado palestino «provisional» o «interino», una idea criticada tanto por los países árabes como por el primer ministro israelí.

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