Egipto: en primera audiencia, Mubarak negó “rotundamente todas las acusaciones”
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El expresidente egipcio compareció ante el Tribunal de El Cairo en camilla debido a su delicado estado de salud.
Un consejo militar liderado por el ministro de Defensa, mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, asumió el mando cuando Mubarak renunció. Ha prometido una transición a la democracia en el país más poblado del mundo árabe, un proceso que aún está lejos de completarse.
El abogado de Mubarak solicitó que Tantawi sea citado como testigo en el juicio, haciéndose eco de una demanda presentada por el consejero de Adli, quien también había pedido que el exjefe de inteligencia Omar Suleiman y otros funcionarios políticos y militares declararan.
El letrado, Farid al-Deeb, dijo que quería citar a más de 1.600 testigos, una propuesta que podría convertir al juicio en un ejercicio interminable.
Los intentos de llevar a Tantawi al banquillo podrían avergonzar al Ejército, que ha intentado distanciarse de Mubarak.
Muchos egipcios aún veneran al Ejército, pero algunos manifestantes reclaman que sea reformado, criticando su mal manejo de la transición y sus vastos intereses económicos en el país.
"El abogado de Mubarak quiere involucrar a Tantawi y a los generales del consejo, que han dicho varias veces en los medios que recibieron las órdenes de disparar contra los manifestantes para dispersar las protestas", dijo el analista militar Safwat al-Zayaat.
Un oficial del Ejército afirmó que el juicio de Mubarak demuestra las buenas intenciones de las fuerzas armadas. "Este paso unifica al Ejército y al pueblo en la construcción de un sistema mejor, libre de corrupción", aseguró.
Todos los procesados vestidos de blanco fueron introducidos en una jaula de metal, como es costumbre en los juicios penales en Egipto. Un empresario, vinculado con Mubarak, está siendo juzgado en ausencia.
El juez Ahmed Refaat terminó la audiencia y fijó la siguiente sesión para el 15 de agosto. Agregó que Mubarak será trasladado desde el hospital en Sharm el-Sheikh en el Mar Rojo, donde ha permanecido desde abril, a un centro médico en las afueras de El Cairo.
Las imágenes de televisión mostraron al ex ministro del Interior dejando el tribunal con una sonrisa y saludando a los oficiales que lo custodiaban antes de ingresar en una camioneta de la policía que lo llevó de regreso a la prisión.
El juicio, televisado alrededor del mundo, paralizó a los egipcios y a otros árabes, muchos de los cuales han pasado sus vidas bajo sistemas autoritarios sacudidos este año por la llamada "Primavera Arabe".
"Estoy tan feliz. Siento que mañana estaremos mejor y que el próximo presidente sabrá lo que puede pasarle si se vuelve en contra de su pueblo", dijo Ahmed Amer, un empleado de 30 años, afuera del tribunal de El Cairo, donde multitudes se habían reunido para seguir el juicio en una pantalla gigante.
Estados Unidos -que tuvo a Mubarak como aliado durante muchos años- sostuvo que el juicio es un tema del pueblo egipcio.
"Obviamente seguiremos el juicio de cerca. Es muy importante que sea un proceso transparente y justo y confiamos en que pueden hacer eso", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, en Washington.
Seguidores y opositores de Mubarak se enfrentaron, algunos arrojando piedras. Cientos de policías intentaron calmarlos.
La agencia de noticias oficial informó que 53 personas resultaron heridas en los choques.
En una pequeña manifestación de seguidores del ex presidente, algunos cantaron: "Oh Mubarak, mantén tu cabeza alta", "Demoleremos la prisión y la quemaremos si Hosni Mubarak es condenado".



