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En ese sentido, organizaciones defensoras de los derechos humanos y políticos denunciaron que este accionar del Ejército vuelve a colocar a los militares en el primer plano del conflicto y que tendrá a los civiles como primeras víctimas.
Las principales vías de comunicación fueron bloqueadas por unidades rusas, "que efectúan operaciones de 'limpieza' y de verificación de documentos", declaró el secretario del Consejo de Seguridad checheno de la administración pro-rusa, Rudnik Dudayev, citado por Itar-Tass.
Pero "son los civiles quienes sufren el endurecimiento de las operaciones militares, no aquellos a quienes están destinadas", advirtió el único diputado checheno de la Duma, la Cámara baja del parlamento ruso, Aslambek Aslajanov, citado por Interfax.
"A partir de hoy, las fuerzas armadas inician una operación dura y de gran envergadura en toda Chechenia", declaró el domingo Serguei Ivanov, que anunció la congelación de la retirada de ciertas tropas de la república.
Una advertencia que no impidió a los rebeldes chechenos abatir un helicóptero ruso horas más tarde, matando a nueve personas, entre ellas a un subcomandante, el coronel Stanislav Marzuyev. El lunes, el Kremlin explicó que esa operación respondía a las amenazas del líder del ala radical de los independentistas chechenos, Chamil Basayev, sobre operaciones de comandos suicidas en Rusia.
"El objetivo de esta operación es descubrir grupos de kamikazes y a aquellos que los entrenaron", dijo Serguei Iastrjembski, consejero especial para Chechenia del presidente ruso Vladimir Putin. En teoría, la dirección de la "operación antiterrorista" en Chechenia, como la llama el Kremlin desde el inicio del conflicto en octubre de 1999, pasó a estar a cargo del FSB, los servicios secretos rusos, hace casi dos años.
No obstante, en la práctica son los militares y policías quienes efectúan la mayor parte de las operaciones y quienes sufren las mayores pérdidas en el bando ruso.
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