25 de julio 2003 - 00:00

El "banquero de Dios", asesinado por la mafia

Roma (Reuters, AFP) - El banquero italiano Roberto Calvi, quien fue encontrado colgado en un puente de Londres en 1982, no se suicidó, como se creyó originalmente, sino que fue asesinado por la mafia, según un informe de la Fiscalía de Roma divulgado ayer.

Calvi, quien era apodado «El banquero de Dios» por los estrechos contactos entre el Banco Ambrosiano (que él presidía) y el Vaticano, fue encontrado colgado de un andamio en el puente de Blackfriars, en Londres, el 18 de junio de 1982, con ladrillos en sus bolsillos y unos 15.000 dólares en su poder. Según la Justicia británica, la muerte se había tratado de un suicidio, pero en 1992 se abrió una nueva investigación en Italia, después de que la familia del banquero consiguiera indicios que intentaban probar que Calvi había sido asesinado por la mafia.

Once años después, tras una serie de inspecciones, que incluyeron la exhumación en 1998 del cadáver del banquero, enterrado en Como (norte de Italia), los jueces romanos Anna Maria Monteleone y Luca Tescaroli llegaron a la conclusión de que fue la mafia siciliana la que ordenó su muerte.

Entre los acusados de haber ordenado su asesinato, figuran el padrino de la mafia Pippo Caló, encarcelado desde 1985, los empresarios Ernesto Diotallevi y Flavio Carboni, así como su amiga, Manuela Kleinszig, residente en Austria. Los cuatro fueron declarados culpables de «asesinato grave y premeditado».

Para los jueces, la Cosa Nostra ordenó su asesinato por tres motivos: porque no fue capaz de administrar correctamente el dinero que le entregó la organización criminal, para impedir que denunciara las vinculaciones entre el dinero de la mafia y el del banco del Vaticano (el célebre IOR, Instituto de Obras Religiosas) y como advertencia o chantaje a los demás empresarios del sector.

Roberto Calvi, afiliado a la controvertida logia masónica Propaganda 2 (P2), malversó, al parecer, o más bien invirtió mal, más de mil millones de dólares de las arcas de su banco, que contenían principalmente fondos del Vaticano y de la mafia.

Apoyado por el poderoso monseñor americano Paul Marcinkus, quien dirigía el IOR, Calvi hizo una serie de inversiones arriesgadas, entre ellas el blanqueo de dinero sucio proveniente de las actividades ilícitas de la mafia a través de sociedades del banco en el exterior, sobre todo en los paraísos fiscales de Panamá y Bahamas.

Marcinkus, investigado por la Justicia italiana, se vio obligado a dejar, en 1990, el Vaticano y retirarse en Estados Unidos tras una larga negociación entre Italia y la Santa Sede.

•Transferencias

La investigación de los fiscales se centró en los millones de dólares que se distribuyeron a través de cuentas de bancos en paraísos fiscales en las semanas anteriores a la muerte de Calvi.

Además de Calvi, otro banquero conocido como el «banquero de la mafia»,
Michele Sindona, también miembro de la poderosa P2, murió asesinado en 1986.

Con la muerte de Sindona, ocurrida dentro de la cárcel de máxima seguridad de Voghera, cerca de Venecia, poco después de haber bebido un café con un sabor amargo -en realidad, con cianuro, como solía firmar sus delitos la mafia siciliana-, se eliminaba uno de los mayores cómplices de Calvi.

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