15 de agosto 2008 - 00:00

El cambio del "obispo de los pobres"

El nuevo presidente paraguayo, Fernando Lugo, conocido en su época religiosa como el «obispo de los pobres», ha sido un crítico permanente de las injusticias y la corrupción atribuidas a los gobiernos del Partido Colorado.

Muchos aseguran que su hostilidad hacia esa agrupación, que monopolizó por más de seis décadas el poder en el país, es producto de la represión que sufrió su familia en tiempos de Alfredo Stroessner, que llevó a la cárcel a sus padres y a otros parientes. Su tío fue Epifanio Méndez Fleitas, un dirigente colorado influyente, enviado al exilio por Stroessner, y que hasta su muerte ocurrida en Uruguay fue la piedra en el zapato del dictador.

Perteneciente a la Congregación del Verbo Divino, Lugo, hoy de 57 años, fue ordenado obispo en 1994 y fue puesto al frente de la diócesis de San Pedro, un departamento (provincia) empobrecido, con capital 350 kilómetros al norte de Asunción. Allí se identificó con la Teología de la Liberación y con los campesinos, lo que explica que se lo haya presentado como un simpatizante del movimiento de los «sin tierra», que suelen ocupar fincas en esa región.

En 2005 dejó la titularidad de la diócesis y fue nombrado obispo emérito, tiempo en que coincidió con el surgimiento de lenguaje fuertemente crítico hacia el coloradismo y su imagen comenzó a crecer como una posible figura política.

A principios de 2006 lanzó la organización Resistencia Ciudadana y el 29 de marzo de ese año convocó a una manifestación que reunió a unas 100.000 mil personas, la mayor realizada contra el presidente Nicanor Duarte Frutos, en la que pronunció un recordado discurso que agigantó su perfil político.

  • Renuncia

    Admitiendo ya sus aspiraciones de poder, a fines de 2006 renunció como obispo, alegando que desde esa posición no podía luchar contra la pobreza y debido a que la Constitución local impide a ministros de cualquier confesión ocupar cargos públicos. Sin embargo, el Vaticano le rechazó el pedido y le recordó la perpetuidad de los votos episcopales, a la vez que le aplicó una suspensión «a divinis».

    Lugo prosiguió pese a ello con su candidatura y recibió fuertes ataques por su «desobediencia » de parte inclusive de algunos obispos y sacerdotes, mientras otro sector del clero y del episcopado salieron a apoyarlo abiertamente.

    Paralelamente, dirigentes del Partido Colorado, incluyendo a Duarte Frutos, le atribuyeron participación o por lo menos apoyo a los autores de algunos secuestros resonantes ocurridos en el país, incluyendo el de Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas Grau, asesinada por sus captores. Esa supuesta relación fue buscada a partir de que algunos de los secuestradores eran ex seminaristas católicos e integran movimientos campesinos afines a Lugo, según sus acusadores.

    El 20 de abril se presentó a las elecciones apoyado por la Alianza Patriótica para el Cambio, una heterogénea coalición de partidos políticos y movimientos sociales -que van desde el liberalismo a la izquierda-, y obtuvo una victoria resonante.

    Luego de ello el Vaticano dijo que, debido a las «nuevas circunstancias», como indicó en un decreto, lo dispensó oficialmente de su estado episcopal y recuperó su estado laical, lo que constituyó un hecho sin precedentes.
  • Te puede interesar