18 de marzo 2005 - 00:00

El caudillo ya no cabalga en Madrid

La remoción de una estatua de Francisco Franco en Madrid provocó ayer una fuerte disputa política. El Partido Popular de José María Aznar acusó al gobierno socialista de dividir a los españoles.
La remoción de una estatua de Francisco Franco en Madrid provocó ayer una fuerte disputa política. El Partido Popular de José María Aznar acusó al gobierno socialista de dividir a los españoles.
Madrid (AFP, DPA, El Mundo) - En la madrugada ayer, y sin aviso previo, el gobierno socialista español hizo retirar la estatua ecuestre del dictador Francisco Franco, que desde 1959 estaba en una plaza de Madrid, en cumplimiento de una decisión del Parlamento adoptada más de 30 años después de la muerte del «caudillo».

Sin embargo, otras estatuas de Franco siguen en pie en España, donde miles de calles y plazas conservan nombres vinculados a la dictadura que durante más de 40 años lideró el «Generalísimo» hasta el 20 de noviembre de 1975, fecha de su muerte. En este sentido, la comuna de Santander confirmó ayer que quitará la única estatua de Franco de la ciudad.

La estatua de Madrid -de bronce, obra del escultor José Capuz en 1956, y de 7,5 metros de altura- fue retirada hacia las 2 hora local. La decisión adoptada por la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, fue en cumplimiento de una propues ta aprobada por los diputados españoles de retirar los símbolos de la dictadura franquista de los edificios públicos.

La estatua de Franco, cuya presencia era considerada «incompatible» con las aspiraciones olímpicas de Madrid, estaba ubicada a unos 50 metros del célebre Paseo de la Castellana frente a un complejo ministerial.

Para retirarla, un equipo de operarios instaló una estructura metálica alrededor de la estatua, colocaron anclajes y picaron la base de la efigie, ante la mirada satisfecha o indignada de un centenar de vecinos. Luego fue cubierta con una lona blanca y trasladada a un depósito del Ministerio de Fomento.

Para protestar por la retirada de la escultura, 700 seguidores del «caudillo» se concentraron durante la tarde frente al espacio vacío. Allí colgaron una fotografía del dictador, depositaron flores, ondearon banderas preconstitucionales y cantaron «Cara al sol», el himno de la Falange, con el brazo derecho en alto.

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