El Dalai Lama aceptó establecer conversaciones con China
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Pero incluso después de anunciar el sábado la próxima celebración de estas conversaciones, China acusó al líder espiritual de conspirar para que la opinión mundial se torne en contra de Pekín.
En un artículo publicado por el Diario del Pueblo, el órgano oficial del Partido Comunista Chino (PCC), se definió al Dalai Lama como el "cabecilla de actos de sabotaje del orden religioso normal de Tíbet".
El Dalai Lama negó estas acusaciones, alegando que él busca "la autonomía cultural" más que la independencia de Tíbet, y endureció sus críticas contra Pekín y sus "inimaginables" violaciones de los derechos humanos.
El Nobel de la Paz insistió en su llamamiento a sus seguidores tibetanos para que empleen medios pacíficos para conseguir sus fines mientras China sea el centro de atención mundial durante los Juegos Olímpicos.
El Dalai Lama señaló propugnar "una religión de bondad común para todos los hombres" que se extienda a "todos los miembros de la familia de los seres humanos".
Siempre con su túnica marrón, este hombre de 72 años, de sonrisa contagiosa, se ha convertido en un guía para los más de seis millones de tibetanos, ya sean exiliados o en su propio país, y un buen camarada para políticos, monarcas y famosos de todo el mundo.
Dejó Tíbet en 1959 tras el fracaso de un levantamiento tibetano contra el régimen chino y se instaló en el norte de India, en Dharamsala, en un santuario cedido por el gobierno indio, creando un gobierno en el exilio.
Desde entonces, empezó una campaña para volver a Tíbet, que se convirtió poco a poco en un reclamo a las autoridades chinas para conseguir autonomía para el pueblo tibetano.



