7 de junio 2004 - 00:00

El día del reto a Alfonsín

Raúl Alfonsín llegó a Washington el 18 de marzo de 1985 para entrevistarse con Ronald Reagan. La gran pregunta que se hacía la delegación argentina era si el mandatario norteamericano hablaría sobre Nicaragua, un problema que lo enfrentaba con nuestro país, que apoyaba al régimen sandinista y le había otorgado créditos comerciales. «No se va a animar a tocar ese tema, Raúl», decían los más optimistas después de ver un memorándum del Departamento de Estado que enumeraba varios temas y no mencionaba a Nicaragua. Al día siguiente, en los jardines de la Casa Blanca, en una mañana soleada y algo fría, sonaron clarines y un locutor anunció «Ladies and gentlemen, the president of the United States of America». Apareció un Reagan imponente cubierto por un abrigo de Keblar, un material antibalas (hacía poco había padecido un atentado donde había recibido un impacto). Su mujer Nancy, al lado, bajita y pálida con un conjunto colorado, hacía aparecer más grande la figura del presidente.

Subió al palco con Alfonsín. Reagan habló primero. «Los que ayudan a los enemigos de Estados Unidos son nuestros enemigos», fue una de las primeras frases. Enseguida recordó el apoyo que la Argentina daba al régimen sandinista. Le pidió a Alfonsín que abra la economía, que la ordene y terminó con una frase de Alberdi, ícono del liberalismo. Entre la concurrencia alguien definió la situación con una frase feliz: «El cowboy disparó primero».

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