12 de noviembre 2008 - 00:00

El Frente Amplio suma un nuevo choque interno

El final de la iniciativa por el aborto libre en Uruguay parece sellado. El presidente, Tabaré Vázquez, ejercerá, según lo anunciado en repetidas ocasiones, su derecho de veto y, aunque el Congreso podría insistir con 3/5 de los votos de la Asamblea legislativa, es imposible que los autores del polémico proyecto logren un consenso semejante. Lo indican a las claras los apretados números que lograron para imponer la norma en ambas Cámaras: 49 votos contra 48 el miércoles pasado en Diputados y 17 contra 13 ayer en el Senado. Si hay veto, el tema no podrá ser tratado hasta 2010.
De cualquier forma, se desprenden del caso importantes consecuencias políticas, tanto para Uruguay como para la región. Con respecto a lo último, la frontalidad del rechazo de la Iglesia surge tanto, obviamente, del dogma católico como del temor a que el ejemplo cunda en América latina, sobre todo cuando muchos de sus gobiernos tienen un sesgo de izquierda y centroizquierda. El aborto ya rige en la capital de México; en Brasil hay un blanqueo de hecho, dado por la posibilidad de las mujeres de practicárselo en hospitales públicos con su simple testimonio de haber sido violadas, sin necesidad de hacer una denuncia policial; en la Argentina, mientras, avanzan iniciativas en ese sentido en el Congreso y en la Legislatura porteña (ver nota aparte).

Mientras, en Uruguay, el voto del Congreso pone de manifiesto una vez más la creciente brecha entre Tabaré Vázquez y el Frente Amplio,en el que tienen mayoríalas corrientes de izquierdaque tanto impulsan el aborto como la candidatura del ex líder tupamaro y ministro de Agricultura, José Mujica. El intento, surgido del propio gabinete, de impulsar una reforma constitucional que permita la reelección de Vázquez, fue ampliamente interpretado como una iniciativa del sector que responde al mandatario para cerrarle el paso a Mujica. La movida reeleccionista buscaría, en última instancia, que este último, el favorito de las bases, baje su candidatura y despeje el camino al verdadero delfín de Vázquez, el centrista ex ministro de Economía Danilo Astori, como candidato partidario para los comicios de octubre del año próximo. El revuelo interno obligó al presidente a quebrar finalmente el sugestivo silencio con el que parecía alentar la jugada.

En lo que respecta puntualmente a este caso, Tabaré no se enfrenta solamente con su partido. También con la mayoría del Congreso y, acaso más importante, con una mayoría expresiva de la opinión pública, al menos a tenor de lo que indican las encuestas.

Según un sondeo de la firma Interconsult publicado el lunes por el diario «Ultimas Noticias», 57% de los uruguayos respalda la despenalización del aborto (contra 42% que se opone) y, de modo más expresivo, 63% se declaró en contra de que ejerza su derecho de veto (contra 31% que dijo estar a favor).

La objeción de conciencia suele ser un lujo que sólo pueden darse los idealistas y los gobernantes que ya no puede aspirar a la permanencia.

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