El gobierno de Micheletti se prepara para recibir a la OEA
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Las manifestaciones en Tegucigalpa no cesan.
Por ello, y según dijo el propio Insulza, el objetivo de la misión es conseguir que el nuevo Gobierno de Roberto Micheletti "firme el acuerdo" y ponga así fin a una crisis que se ha prolongado más de un mes y que aún no tiene perspectivas de solucionarse a corto plazo, pese a las presiones, las mediaciones y la insistencia de la comunidad internacional.
El plan forjado por Arias contempla un Gobierno de unidad y reconciliación nacional encabezado por Zelaya, el adelantamiento de las elecciones, una amnistía general para los delitos políticos y una comisión de la verdad, entre otros aspectos.
El depuesto mandatario ha hablado del "fracaso" del diálogo por la "intransigencia" del Gobierno de facto, el cual por su parte, no ha dado un no rotundo al plan y ha transferido para consultas algunas de las propuestas a diferentes instancias del Estado.
Por ello, la OEA todavía no ha perdido la esperanza de que tanto Zelaya como Micheletti den finalmente una respuesta positiva al Acuerdo, que ha recibido el respaldo de la comunidad internacional por tratarse de una solución negociada y pacífica a la crisis.
El problema es que, hasta el momento, y a pesar de los llamamientos a las partes para que acepten el Acuerdo, ni Zelaya ni Micheletti han dado ningún paso hacia la firma del plan y la paciencia de la comunidad internacional parece agotarse poco a poco.
Insulza insiste en que "no han caído los ánimos" e inicialmente dijo que un plazo de dos, cuatro u ocho días eran un "término razonable" para esperar una respuesta después de que Arias diera por concluida su tarea de mediación.
Pero ante la falta de una respuesta, parecía adecuado idear una nueva iniciativa para dar un impulso al estancado proceso de mediación.
La delegación tiene a su favor que el Gobierno de facto está abierto a recibir a los cancilleres, siempre y cuando piensen que la "misión" es "imparcial".




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