El Líbano eligió nuevo presidente y superó grave crisis política
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Michel Sleiman ayer, al jurar como nuevo presidente del Líbano. EE.UU., Francia y otros países occidentales saludaron la normalización política del país árabe.
Sleiman, que debe encargar la formación de un gobiernode unión nacional a un miembro de la mayoría parlamentaria antisiria, entre quienes suena con fuerza el nombre de Saad Hariri, convocó a sus compatriotas y a todas las fuerzas políticas a abrir una nueva página «con la mirada puesta en el futuro». En este sentido, instó a los grupos rivales a avanzar por el camino del diálogo y no por el de la confrontación.
El ex jefe del Ejército, que renunció ayer mismo a su anterior cargo, abogó por promulgar una nueva ley electoral que se fundamente sobre «el respeto de la voluntad popular», para lo que consideró necesario constituir una comisión especial. También se mostró favorable a que el Líbano colabore con la formación de un Tribunal Internacional para investigar el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri (padre de Saad), ocurrido el 14 de febrero de 2005, y cuya formación permanece bloqueada desde el comienzo de la crisis, en noviembre de 2006, cuando los ministros chiitas se retiraron del gabinete. La mayoría parlamentaria ha acusado a Siria de ese magnicidio.
Sleiman, que fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de los presentes, también se refirió al grupo chiita Hizbollah -el principal de la oposición- y en particular a su brazo armado, la Resistencia, y subrayó la necesidad de conservarla «para beneficiarse de ella dentro de una estrategia defensiva». Sin embargo, puntualizó que las armas «tienen que estar dirigidas sólo contra el enemigo», en una clara alusión a los enfrentamientos que estallaron el pasado día 7 entre seguidores de la oposición y de la mayoría parlamentaria y que se prolongaron durante una semana, en la que al menos 65 personas perdieron la vida.
Además, manifestó que la ocupación de Israel de las Granjas de Cheba, ubicadas en la frontera entre Siria, el Líbano y el Estado judío, «obliga a adoptar una estrategia defensiva para proteger a la patria».
La crisis libanesa, que estalló en noviembre de 2006 tras la retirada de los cinco ministros chiitas del gobierno prooccidental de Fuad Siniora, que provocó la paralización de la vida parlamentaria, se acentuó en noviembre de 2007 cuando expiró el mandato del anterior presidente, Emil Lahud, y las fuerzas políticas fueron incapaces de llegar a un acuerdo para elegir un nuevo mandatario.



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