El lunes 18 empiezan a elegir nuevo Papa
En una Roma totalmente colapsada por la repentina irrupción de cientos de miles de fieles, y mientras más de 2 millones de personas terminaban de desfilar ante los restos de Juan Pablo II, los cardenales reunidos en el Vaticano pusieron ayer fecha para el cónclave del que saldrá su sucesor. Será el próximo lunes 18 y, aunque se espera que dure pocos días, no hay seguridades acerca del tiempo que demandará. George W. Bush fue uno de los primeros dignatarios extranjeros en arribar ayer a la ciudad. Junto con su padre, su esposa, Bill Clinton y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, oró frente al cuerpo del Pontífice en la Basílica de San Pedro. Hoy se pondrá en marcha el despliegue de seguridad, que se anuncia como sin precedentes. Y mañana se desarrollará el funeral para el que se espera una afluencia de visitantes todavía mayor.
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Tras cuidadosos controles para evitar la intromisión involuntaria de «cualquier medio de comunicación posible», los cardenales electores prestarán juramento, y luego el maestro de las celebraciones litúrgicas del Pontífice, monseñor Piero Marini, intimará al «extra omnes», es decir, a que salgan todos los ajenos al cónclave.
Para ser elegido Papa serán necesarios los dos tercios de los votos de los cardenales asistentes y si, después de 21 escrutinios éstos siguen sin concordar, se elegirá entre los dos más votados, pero siempre deberá lograr la mayoría absoluta de los votos.
Así lo contempla la Constitución Apostólica, que precisa que si se perpetra el crimen de simonía (compra de votos) todos los culpables serán excomulgados, pero el voto será válido. También precisa que los cardenales electores deberán abstenerse de toda forma de pactos que le puedan obligar a dar o negar el voto a otros, que si eso sucede el compromiso adquirido sería nulo y nadie estará obligado a observarlo.
Al cónclave podrán asistir 117 de los 183 cardenales que forman el Colegio Cardenalicio, por tener menos de 80 años, como establece la normativa vaticana. Los 66 restantes, octogenarios, no podrán entrar en la Capilla Sixtina pero sí podrán ser elegidos Papa.
• Testigo
Se estima que el mismo 18 se procederá a la primera votación. Cada cardenal escribirá el nombre elegido con caligrafía lo más irreconocible posible y pondrá sólo uno, ya que de figurar más, el voto sería nulo. Una vez escrito el nombre, cada cardenal llevará su papeleta, de forma bien visible, hasta la urna. Delante de los escrutadores pronunciará él juramento: «Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a quien en presencia de Dios, creo que debe ser elegido».
En el caso de que no consigan resultados positivos se extienden los días de elecciones. A partir de ese momento se pasará a elegir Papa entre los dos cardenales que en el último escrutinio hayan tenido el mayor número de votos. La normativa exige que el elegido lo sea por mayoría absoluta.
Una vez elegido, el cardenal decano, Joseph Ratzinger, en nombre de todo el colegio le pide su consentimiento con las palabras: «Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?». Una vez dado el consentimiento se le pregunta cómo quiere ser llamado y después el Maestro de Ceremonias levanta acta. Finalmente se anunciará al mundo: « Habemus Papam». En esta ocasión lo hará el cardenal chileno Jorge Medina Estévez, que es el purpurado protodiácono.
Todo lo que se haga o diga en la Sixtina durante el cónclave es secreto. Para garantizar ese secretismo, especialistas harán controles precisos y severos para que en la capilla no sean instalados medios audiovisuales de grabación y transmisión exterior.
De acuerdo con el cardenal primado de Polonia, Jozef Glemp, el único criterio para elegir al futuro Papa es «el gran amor hacia Cristo». No obstante, Glemp aceptó la posibilidad de la designación de un cardenal sudamericano o africano como nuevo Sumo Pontífice.


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