23 de agosto 2002 - 00:00

El marketing gana la política alemana

Berlín (AFP) - Presupuestos inéditos para gastos de publicidad, el primer duelo preelectoral televisado de la historia del país, micros para hacer campañas políticas recorriendo ciudad por ciudad, son todos indicios de que Alemania estaría descubriendo lo que algunos no dudan en calificar ya de «campaña a la estadounidense» para las elecciones del 22 de setiembre próximo.

«Nunca una campaña» como la que enfrenta en estos momentos al canciller socialdemócrata (SPD) Gerhard Schröder con el candidato conservador Edmund Stoiber, de la democracia cristiana (CDU/CSU), «ha alcanzado tal puesta en escena», afirmó Hans Bellstedt, director de la agencia de comunicación política «Platón», de Berlín.

En el podio de los grandes golpes mediáticos, el partido liberal (FDP) se lleva la palma de oro. Uno de sus dirigentes se tira en paracaídas delante de las cámaras; el candidato a canciller Guido Westerwelle, recorre el país a bordo de una casa rodante pintada de amarillo y bautizada como «Guidomóvil». Mientras, con un estilo más sobrio, los otros candidatos tratan de no perder el paso y cumplen también giras por todo el país en micros que muestran sus respectivas imágenes o en camiones con estrados integrados.

• Duelos televisivos

En su ultramoderna página de Internet, el candidato verde, Joschka Fischer, devela su receta de «lubina a la Toscana»; mientras que el democristiano Stoiber prefiere mostrar las fotos de su casamiento en su sitio cibernético.

Pero, sin duda, la innovación más importante en esta carrera electoral de 2002 serán los duelos que mantendrán por televisión el canciller y su retador democristiano el próximo domingo 25 de agosto y el 8 de setiembre.

En plena fiebre de marketing político, Alemania sabe dónde están sus límites. En este país, donde hay tradición en el logro de consensos, no hay campañas negativas con insultos entre los candidatos o de acciones para recaudar fondos millonarios como en Estados Unidos. Sin embargo, la personalización de la campaña, descubierta tardíamente por un país donde el canciller no es elegido por voto directo, parece tener efectos limitados en la intención de voto. Si bien el mediático Schröder gana en popularidad a su rival Stoiber, más rígido ante las cámaras de televisión, los sondeos muestran al SPD perdiendo ante los conservadores.

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