El MAS de Morales, envuelto en graves denuncias de corrupción

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La Paz (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El partido del presidente boliviano Evo Morales, Movimiento Al Socialismo (MAS), enfrentó ayer denuncias por supuestos vínculos con el grupo separatista vasco ETA y por la presunta existencia de una red de venta de cargos públicos, a 13 meses de llegar al poder.

«Yo, personalmente, no conozco a ninguno de la ETA», dijo Morales en una reunión en La Paz con corresponsales. «No tenemos ninguna relación. Ni conocemos ni reconocemos a grupos violentos», agregó. «Antes de llegar a la Presidencia nunca fui acusado de relación con ETA», subrayó el mandatario, para quien las informaciones al respecto sólo buscan desprestigiarlo.

Por su lado, el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Novillo (MAS), salió por segundo día consecutivo, a negar cualquier vínculo de su partido con el grupo vasco y con su ilegal brazo político Batusana, tras la investigación difundida por el diario español «El País», sobre los nexos entre ex etarras y políticos oficialistas bolivianos.

Novillo, quien fue mencionado en la investigación periodística como uno de los dirigentes que tuvo relación con la agrupación terrorista, junto al presidente Morales y el vicepresidente Alvaro García, antes de llegar al poder en enero de 2006, explicó que trató en Bolivia, de manera esporádica, con militantes del grupo Askapena, ligado a Batusana.

  • Legalidad

    «Batasuna era una organización política, tenía concejales, alcaldes, diputados», afirmó Novillo, quien insistió que si hubo algún contacto fue cuando el grupo era legal y en Bolivia había la necesidad de difundir a nivel internacional el pensamiento y programa que encabeza Evo.

    Recordó que en 2003 viajó a Europa a reuniones de grupos políticos de diversas líneas ideológicas, pero que en ningún momento hubo una relación institucional del MAS con militantes vascos.

    En la misma línea, el viceministro de Régimen Interior, Rubén Gamarra, anunció que los organismos de inteligencia investigarán la presunta presencia en el país de etarras, aunque se adelantó a afirmar que «no creemos que exista un vínculo (del MAS) con organizaciones irregulares».

    Como contrapartida. el senador-Tito Hoz de Vila, de la alianza opositora Poder Democrático y Social (Podemos) y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado boliviano, confirmó que pedirá una comparecencia del ministro de Exteriores, David Choquehuanca, para que dé explicaciones al respecto.

    Mientras el gobierno y dirigentes oficialistas hacían esfuerzos para salir del entredicho, la cúpula del MAS de la provincia de La Paz fue acusada de traficar empleos en la administración pública a un precio de entre 200 y 300 dólares por cargo, de acuerdo con el periódico «La Prensa».

    Según el matutino, esta red tiene origen en organizaciones sociales y sindicales afines al gobierno, que recomiendan a personas para cargos públicos y reciben el aval de dirigentes locales para terminar en alguna oficina del aparato estatal, aunque no se conoce la cantidad de recomendaciones « comercializadas».

  • Investigación

    El influyente dirigente del MAS y ex presidente del Senado, Santos Ramírez, afirmó ayer que el tribunal de ética de su partido abrió una investigación para establecer la veracidad de la denuncia y aseguró que en un plazo máximo de 30 días habrá un informe. «Sean senadores, diputados o dirigentes, todos van a ser sometidos al tribunal disciplinario, no sólo por decisión nuestra, sino por instrucción del presidente Morales», afirmó y agregó que si hay pruebas de corrupción, se procederá a la expulsión de los funcionarios.

    La cúpula oficialista sindicada por el periódico de pertenecer a la red de corrupción estaría conformada por el senador Lino Villca y los dirigentes Samuel Guarayo, Pascual Mansilla y Pablo Quispe.
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