Roma - El Papa lanzó ayer una dura advertencia contra las nuevas formas del racismo que se registran en diversos países, a las que consideró manifestaciones « preocupantes» ligadas «a problemas sociales y económicos» que «nunca pueden justificar el desprecio y la discriminación racial». Benedicto XVI, en la plegaria del Angelus recitada en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, pocos kilómetros al sur de Roma, instó a un «recíproco recibimiento de todos». El Pontífice subrayó la importancia, «sobre todo en nuestro tiempo», de que la comunidad cristiana ayude «a la sociedad civil a superar cualquier tentación de racismo, de intolerancia, de exclusión». Así como a « organizarse con elecciones respetuosas de la dignidad de cualquier ser humano», añadió.
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