11 de octubre 2007 - 00:00

El PT amenaza a Lula con no votarle impuesto clave

Sostener a su aliado Renan Calheiros como jefe del Senadoes cada vez más gravoso para Lula da Silva: ahora sus propioslegisladores podrían complicar la aprobación de la prórrogade un impuesto fundamental para las arcas públicas.
Sostener a su aliado Renan Calheiros como jefe del Senado es cada vez más gravoso para Lula da Silva: ahora sus propios legisladores podrían complicar la aprobación de la prórroga de un impuesto fundamental para las arcas públicas.
Brasilia (ANSA, Reuters) -Las acusaciones contra el presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, uno de los aliados más poderosos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, derivaron ayer en una peligrosa crisis dentro del gobernante Partido de los Trabajadores, algunos de cuyos senadores salieron a exigir la salida del primero bajo amenaza de boicotear la aprobación de la prórroga de un impuesto clave para el gobierno.

La Cámara de Diputados aprobó en la madrugada de ayer en segunda votación la prórroga de la Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros (CPMF), conocida como «impuesto al cheque», que debe aportar al fisco 22.200 millones de dólares anuales. Sin embargo, la crisis política en torno a Calheiros amenaza con provocarle a Lula da Silva una peligrosa derrota en el Senado, al punto que el gobierno salió a advertir que eso derivaría en la imposición de gravámenes a las exportaciones y a las operaciones financieras.

El senador Delcídio Amaral, del PT, dijo ayer que si Calheiros no se aparta de su cargo como jefe de la Cámara alta «no hay condiciones de votar la Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros».

  • Presión

  • El PT de Lula da Silva y el centrista Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Calheiros, son la base del gobierno de coalición instaurado en marzo, después de largas negociaciones. La virtual ruptura entre los senadores del PT y Calheiros, el legislador más influyente del PMDB, se precipitó en las últimas horas cuando el Palacio del Planalto (sede presidencial) aumentó su presión para la votación del impuesto.

    El ministro de Hacienda, Guido Mantega, también del PT, admitió ayer que el «impuesto al cheque» puede ser rechazado en el Senado. Si eso ocurre, dijo, el gobierno aplicará nuevos impuestos a las exportaciones y las operaciones financieras en uno de los países con mayor carga tributaria del mundo.

    «No me gustaría tener que usar esos impuestos porque son peores» que el que impulsa el gobierno, señaló. Además, recordó que, sin esos fondos, el gobierno tendrá que recortar inversiones contempladas dentro del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), su apuesta más ambiciosa, que establece inversiones por 235.000 millones de dólares en infraestructura hasta 2010.

    La presidenta del bloque de senadores del PT, Ideli Salvatti, una ex aliada de Calheiros, coincidió con Mantega en que el «impuesto al cheque» es crucial para las cuentas del gobierno, pero reconoció que la permanencia de Calheiros en su cargo dificulta las negociaciones con los partidos de oposición.

    En tanto, la Cámara de Diputados aprobó, con 333 votos a favor, 113 en contra y dos abstenciones, la prórroga del impuesto, que propone renovarlo con una alícuota de 0,38% hasta el 2011.

    Lula da Silva dijo recientemente, al hacer un llamamiento al Congreso para que renueve la vigencia de la CPMF, que nadie podría gobernar Brasil sin los recursos que provee el tributo, cruciales para financiar el elevado gasto social del gobierno.

    Al tratarse de una votación de una enmienda constitucional, la aprobación de la CPMF exige dos votaciones en cada cámara del Congreso con mayoría calificada de tres quintos.

    Si el Senado rechaza el proyecto, la CPMF caducaría a fin de año. Sin embargo, sus recursos fueron incluidos en el cálculo de ingresos del proyecto de ley de Presupuesto para 2008.

    Calheiros fue absuelto el mes pasado en una votación del Senado que escandalizó al país, ante acusaciones de que algunos de sus gastos personales -entre ellos para mantener a su amante y a su hija extramatrimonial- fueron pagados por una firma constructora.

    Pero aún enfrenta otras acusaciones, incluyendo la de haber favorecido a otras compañías y la de haber espiado con fines extorsivos a los senadores que debían votar sobre su destitución, cargos que ha desmentido enfáticamente.

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