20 de enero 2006 - 00:00

El riesgo de cumplir lo prometido

La Paz (LF) - El indígena Evo Morales afrontará dos desafíos inmediatos que se autoimpuso: la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos y la organización de una Asamblea Constituyente que cambie las bases de la distribución del poder en Bolivia.

Tales fueron dos de sus principalespromesas electorales tras años de enarbolar esas consignas como demandas contra los frustrados gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada y su vice y sucesor, Carlos Mesa.

No son pocos los riesgos que afrontará Morales desde un comienzo. La ambigüedad de su discurso y las frases dichas para satisfacer a los más radicales hacen que quien fue dirigente cocalero del Chapare deba ahora afrontar la exigencia de sindicatos y organizaciones que, desde hace años, sólo conciben la vida pública como agitación callejera.

Sin embargo, Morales deberáencarar esos desafíos con escasos cuadros burocráticos. El futuro gobernante ya anticipó que para la organización de la primera etapa de su gobierno apelará a funcionarios que formaron parte de administraciones que él denostó en las últimas décadas.

El cocalero parece tener un buen margen de maniobra para efectuar los cambios que plantea: dispone de una amplia legitimidad, mayoría en el Congreso y respaldo internacional, que le puede garantizar la gobernabilidad, un importante factor que él mismo se encargó de socavar en los gobiernos de sus predecesores.

• Votos

Morales recibió el 18 de diciembre más de 1,5 millón de votos (53,7 por ciento), el mayor número desde que en 1982 se restableció el sistema democrático.

Entre 1985 y 2002 gobernaron miembros del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de Acción Democrática Nacionalista (ADN) o del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), basados en dichas alianzas legislativas. Morales, en cambio, al superar la barrera de 50%, no necesita aliados.

Los términos de la nacionalización «sin confiscación ni expropiación» que plantea el dirigente indígena son todavía desconocidos para los medios
, pero, en todo caso, parecen indicar que no será traumática para las empresas, a las que Morales prometió respeto del marco jurídico.

Morales puso énfasis en que su futuro gobierno no tiene la intención de «nacionalizar los bienes» de las petroleras extranjeras que operan en Bolivia.

Más allá de ideologismos, Morales deberá darle viabilidad al negocio de los hidrocarburos. El mexicano
Vicente Fox no se destaca por sus atributos en política exterior, pero hace dos semanas fue gráfico. Si el MAS no activa la venta de gas, «se lo van a tener que comer allí».

El otro gran aspecto es el de la unidad territorial. Aunque el MAS sacó más votos de los que esperaba en el Oriente, en particular en el departamento de Santa Cruz, es innegable que en ese sector hay agentes económicos y sociales que manejan otra sintonía de las ideas estatizantes inspiradas en el Altiplano.

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