México DF - La dimensión política que adquiere una coima concretada, sin duda alguna, a un alto funcionario, a un observador externo le parece consecuencia de que México, la principal economía de Latinoamérica -supera hoy a Brasil-, vive la sorpresa de que su flamante democracia electiva de apenas cuatro años no es suficiente para corregir todos los males, inclusive el de la corrupción. México tenía formas de democracia, pero los setenta años de gobierno del PRI habían transformado la elección de cargos administrativos y del presidente de la nación en una decisión interna del partido único, donde la elección era un hecho meramente complementario. En la Argentina llevamos 21 años de democracia continua y la tuvimos alternativamente en el pasado, pero sabemos bien que las elecciones no constituyen un antídoto contra hombres y gobiernos corruptos. Pero México soñaba con esa pureza porque en su vida pública circulan casi como dichos comunes frases terribles, algunas de las cuales leyó o escuchó el periodista. «Todos los mexicanos llevamos adentro un pequeño priísta que deberíamos abortar» ( Ernesto Ruffo). Otra terrible fue de Carlos Salinas de Gortari (recordemos que éste fue un presidente que cometió enormes robos en la función pública y en su momento trasladó dinero a EE.UU. vía el Citibank.Visitó laArgentina en los '90 y fue famoso por haber llegado en un avión tan lujoso que el presidente Carlos Menem se sintió disminuido y dispuso comprar el que hoy es el Tango 01, avión presidencial. Salinas de Gortari también fue famoso en Buenos Aires porque el día que llegó a la residencia de Olivos a entrevistar a Menem jugaba River Plate un importante partido que el ex presidente no quería dejar de ver, por lo que sentó a su colega de México a mirar el juego durante noventa minutos): «El PRI es así por que así es México». Coincidió así con un senador que en estos días dijo que en México «la corrupción es un deporte nacional».
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Pero el PRI no se ha extinguido, al contrario, e individualmente es el partido más fuerte sobre todo fuera del área metropolitana (el Distrito Federal). Además, los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que hasta este escándalo tenía al candidato seguro para suceder a Vicente Fox, son surgidos del PRI. Sus críticos dicen que por esto puede caer en formas de corrupción. Hoy día el PRD tiene tres funcionarios del gobierno de la ciudad prófugos junto con el secretario de Hacienda Gustavo Ponce, del cual nadie pudo determinar dónde robó para haber huido, pero que fue filmado jugando en Las Vegas, adonde viajó tres veces en dos meses.
Se dice que Andrés Manuel López Obrador no podía ignorar esos viajes y esa tendencia al juego por cifras millonarias de quien era el principal funcionario en el Ejecutivo municipal. Tampoco lo hecho por René Bejarano, su principal hombre en la Legislatura, filmado recibiendo 45.000 dólares del empresario cordobésmexicano Carlos Ahumada. Los mexicanos estaban desencantados con Vicente Fox, un mandatario sin mayoría en ninguna de las dos cámaras legislativas a quien atribuían falta de carisma, falta de fuerza como gobernante en un país que sufrió autoritarismo durante los setenta años del PRI. Por eso lucía imponente «AMLO», muy ejecutivo, carismático, pero ahora ajado por esta serie de coimas.
• Réplica
El escándalo tendrá una proporción difícil de medir. Miguel Alemán Velasco dijo: «Si el PRI salvó a México, es el momento de que México salve al PRI». El analista Carlos Monsivais replicó: «Si el PRI hundió a México, es tiempo que México hunda al PRI». El viejo partido que cumple 75 años, y sólo pasó los últimos cinco fuera del poder, indudablemente ha reverdecido con esta sucesión de corrupciones en los partidos que lo sacaron del gobierno. No es que el PRI no haya tenido corrupciones espeluznantes, como el caso de Salinas de Gortari, amparadas bajo un nacionalismo revolucionario. Como dice drásticamente otro analista, Rafael Segovia, «que México haya soportado los seis años de gobierno de Ernesto Zedillo es una de las maravillas políticas del siglo pasado».
Hoy, para colmo, adjudican al PRI estar balcanizado en torno a distintas figuras aunque siga siendo la primera fuerza política y la dueña del mayor aparato en todo el territorio mexicano. Las corrupciones del PRI seguro han sido mayores que las de hoy, aunque la diferencia en su reinado fue que no se habían difundido tanto las cámaras familiares de video. Pero el escándalo de las coimas hoy está instalado. No será fácil sobrellevarlo, pero México necesita conservar la democracia plena con el voto absolutamente libre con que consagró mandatarios en el año 2000. Cabría cerrar este capítulo con esta frase irónica, de uso en cualquier país del mundo, del veterano político Manlio Beltrone: «Desde que se inventaron los pretextos, se acabaron los actos de corrupción». J.A.R.
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