Roma (ANSA, AFP) - Los fieles que escucharon ayer el Angelus en la residencia veraniega de Castelgandolfo fueron cacheados por la policía, que confiscó paraguas y botellas, tras las críticas del mundo musulmán a Benedicto XVI y en coincidencia con el asesinato de una monja italiana en Somalia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Paralelamente, el Ministerio del Interior italiano invitó a la policía del país a elevar el nivel de seguridad ante el temor de que las críticas del mundo musulmán a un discurso de Benedicto XVI en Alemania puedan desencadenar represalias en la Península.
Las medidas de seguridad en Castelgandolfo, residencia de verano del Papa, fueron aumentadas ayer por precaución. La policía confiscó paraguas y botellas y palpó a los fieles que se acercaron a escuchar el tradicional discurso del Pontífice. La policía controló en los accesos bolsas y mochilas de los fieles.
En tanto, una circular del Ministerio del Interior italiano instó a todas las fuerzas de policía a intensificar las investigaciones y el control de los ambientes del fundamentalismo islámico.
«No se puede excluir que en Italia se verifiquen manifestaciones de disenso o acciones violentas análogas a las ocurridas en algunos países islámicos», precisó.
Poco después de difundida la nota del Ministerio del Interior, se conoció que una monja italiana, que trabajaba como voluntaria en un hospital de Mogadiscio, capital somalí, fue asesinada ayer a balazos por dos hombres armados, lo que llevó al Vaticano a expresar su preocupación «por esta ola de odios» (ver aparte).
Un grupo armado iraquí, Jaich al-Muyaidin, amenazó el sábado con «golpear» Roma y el Vaticano para vengarse de las palabras del Papa sobre el islam, que han alzado en cólera al mundo islámico.
Dejá tu comentario