El jefe de la Reserva Federal, Alan Greenspan, realizó en abril del año pasado un contundente elogio de la política económica aplicada por Ronald Reagan durante sus dos mandatos (1981-1989). Vale la pena repasar los principales tramos del discurso pronunciado entonces en la Ronald Reagan Library de Simi Valley, California:
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• Ronald Reagan trajo una claridad y benevolencia a la Oficina Oval que pocos han podido igualar. El había heredado una economía disfuncional y lidió con peligros globales, pero su espíritu nunca vaciló.
• Un clásico memorable de su primera campaña electoral fue cuando bromeó: «Recesión es cuando su vecino pierde el trabajo. Depresión es cuando usted pierde el suyo. Y reactivación es cuando Jimmy Carter (su rival demócrata) pierde el suyo». Presumo que al ex presidente Carter no le divirtió, pero como astuto político que es debió admirar su ingenio.
• Lo subyacente detrás de su humor es la desconfianza largamente sostenida de Reagan hacia aquellos economistas que promovieron lo que él percibía como intervención destructiva del gobierno en los mercados.
• Durante toda su carreraentendió las tendencias autocorrectivas del libre mercado y la fundamental capacidad del capitalismo de generar riqueza. Confió en la mano invisible de Adam Smith para estimular la creatividad y la innovación.
• El presidente Reagan estaba convencido de que la economía del bloque soviético no podría soportar la carrera armamentista con Estados Unidos. Un número de economistas occidentales sorprendentemente grande, incluidos algunos dentro de nuestro gobierno, no estaba de acuerdo. Estos se basaban en gran parte en estadísticas de las autoridades de la Unión Soviética que resultaron ser sumamente exageradas.
• El presidente Reagan aplicó el mismo enfoque sencillo de la economía doméstica, poniendo en marcha algunas iniciativas que facilitaron las pautas económicas resultantes en la excepcionalmente flexible economía de los Estados Unidos que observamos hasta el día de hoy. Esto aumentó la flexibilidad que nos permitió absorber y defendernos de una serie de shocks económicos.
• Pero quizá su más importante iniciativa, y la más fuertemente controvertida, fue el despido de los controladores de tráfico aéreo en agosto de 1981. El presidente invocó la ley que imponía sanciones a los empleados del gobierno en huelga, una acción que no dejó tranquilos a aquellos que cínicamente nunca creyeron que un presidente alguna vez utilizara esa ley.
• Esto resultó que, con mayor libertad para despedir, los riesgos de contratar a una persona disminuyeran. Esto aumentó la flexibilidad, contribuyendo a la capacidad de la economía de operar con bajo desempleo y baja inflación.
• La presidencia de Reagan fue memorable para los norteamericanos. En palabras del cuadragésimo presidente, «nosotros intentamos cambiar una nación, y en su lugar, cambiamos el mundo. El lo hizo y nosotros estamos agradecidos».
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