Washington (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, defendió ayer la cada vez más impopular guerra en Irak en su discurso del Día de la Independencia.
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«En esta guerra sólo hay una opción y es la victoria», aseguró el mandatario ante las alrededor de 5.000 personas que se dieron cita en el campus de la universidad de West Virginia, en la localidad de Morgantown.
Bush insistió en que resulta difícil ver las imágenes de los soldados muertos, pero hizo hincapié en que no mellarán su determinación ni la del pueblo estadounidense.
«Sabemos que la mejor forma de honrar el sacrificio es completar la misión, o sea que nos quedaremos hasta acabarla», aseguró Bush, quien añadió que «cuando el trabajo es duro, la respuesta adecuada no es la retirada, sino el coraje». El presidente insistió en que no cambiará de opinión, aunque a sólo escasos metros del espacio circular en el que lo coreaban sus seguidores, unos 300 manifestantes le pidieron precisamente eso.
Mientras, un dirigente del principal partido político chiita de Irak,Ali Abdelqadem, fue asesinado ayer a tiros por desconocidos en una plaza de Bagdad, donde también murieron dos civiles por la explosión de una bomba. Abdelqadem, miembro de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica (ASRI), murió dentro de su coche al ser tiroteado mientras atravesaba la Plaza Maysaloun, en el este de la capital iraquí. Por otra parte, fuerzas iraquíes y norteamericanas emprendieron ayer una amplia operación en el oeste de Bagdad en la que detuvieron a más de 100 sospechosos, muchos de ellos egipcios, al día siguiente del secuestro del jefe de la misión diplomática de ese país, Ihab al Chérif.
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