En Atenas sigue la violencia y se esperan nuevas protestas
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Atenas amaneció en una tensa calma, mientras se esperan nuevas protestas.
Un portavoz gubernamental desmintió informaciones de prensa de que el gobierno griego planeaba instaurar la ley marcial.
Hay convocadas nuevas manifestaciones para hoy.
Los colegios de secundaria de todo el país permanecerán cerrados en señal de duelo por la muerte del joven, por decisión del ministerio de Educación.
Alexis Grigoropoulos, de 15 años, murió el sábado por un disparo de un policía tras un altercado entre un grupo de jóvenes y las fuerzas de seguridad en el centro de Atenas.
El funeral se celebrará en el cementerio municipal de Palio Faliro, un suburbio residencial al sudeste de Atenas, muy cerca del puerto del Pireo.
Atrincherados en la Escuela Politécnica, un centenar de jóvenes continuaban desafiando a las fuerzas del orden, que respondían con gases lacrimógenos, según una fuente policial.
Doce policías resultaron heridos en los enfrentamientos y al menos diez personas fueron hospitalizadas por problemas respiratorios tras haber inhalado gases lacrimógenos.
Los bomberos realizaron 190 intervenciones y tuvieron que extinguir las llamas en 49 edificios de oficinas, 47 tiendas, 20 vehículos y diez edificios oficiales, según una fuente de este cuerpo.
También se produjeron incidentes en Tesalónica (norte), Patras (en el Peloponeso), Larissa (centro), en la isla de Creta (sur) y en Ioannina (nordoeste).
El policía que disparó sobre Grigoropoulos sigue detenido, acusado de "homicidio involuntario", así como el agente que le acompañaba, acusado de "complicidad". Según los analistas, estos incidentes muestran la combatividad y la capacidad organizativa en las grandes ciudades del movimiento anarquista, que cuenta con 2.000 a 3.000 miembros y aprovecha cualquier manifestación estudiantil o grandes mítines sindicales para llevar a cabo actos vandálicos.
La prensa griega coincidió en criticar al gobierno por no haber actuado antes, dejando el campo libre a los vándalos. Una pasividad que los expertos interpretan como una medida para que el movimiento anarquista no se radicalice aún más.




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