16 de enero 2010 - 23:12

En Haití, los saqueos y la violencia se instalaron en las calles

En las calles la policía intenta ahuyentar a saqueadores de tiendas y viviendas de la capital.
En las calles la policía intenta ahuyentar a saqueadores de tiendas y viviendas de la capital.
Haití se encuentra sumido en el caos y enfrenta problemas de logística para que la asistencia llegue a los damnificados, que desesperados comienzan a saquear comercios y casas tras el devastador terremoto de hace cuatro días.

En medio de los esfuerzos para coordinar la distribución de ayuda y descongestionar el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, el máximo comandante militar estadounidense para América Latina, general Douglas Fraser anunció que la misión humanitaria y de rescate en Haití se llamará "Operación Respuesta Unificada".

Pero los diezmados haitianos en Puerto Príncipe, cansados de esperar por auxilio y tras cuatro noches de dormir a la intemperie entre los cadáveres pestilentes, comienzan a huir de la capital.

Aviones franceses, peruanos, mexicanos y argentinos son solo algunas de las aeronaves con rescatistas y provisiones que no lograron aterrizar en el aeropuerto gestionado por Estados Unidos.

El coordinador de operaciones para las Américas de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Mauricio Bustamante confirmó que existe una "congestión gigantesca" en el aeropuerto.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, quien llegó este sábado a Haití, rechazó las críticas y aseguró que la ayuda empezaba a ser distribuida a la población.

"No es justo, no es justo", declaró respecto a las críticas en el avión que la llevaba a Puerto Príncipe.

Clinton es la autoridad estadounidense de más alto rango que visita Haití desde el terremoto que dejó 50.000 muertos, 250.000 heridos y más de 1 millón y medio de personas sin techo.

Más de 25.000 cuerpos fueron sepultados, declaró el Primer ministro, Jean-Max Bellerive.

Existen dificultades para hacer llegar las provisiones a los damnificados, indicó Tim Callaghan, consejero de la agencia estadounidense USAID.

El intento de distribuir alimentos desde un helicóptero finalizó en un tumulto entre cientos de hambrientos haitianos.

El helicóptero estadounidense se aproximaba a baja altura en dirección del Estadio Delmas, donde acampan más de dos mil personas. Cientos de personas comenzaron a seguirlo. Un soldado comenzó a lanzar un puñado de raciones de alimentos, lo que generó un tumulto indescriptible.

Funcionarios de la ONU han manifestado que no pueden continuar su labor si no se les garantiza su seguridad.

La envergadura del desastre ha llevado al presidente de Estados Unidos Barack Obama a decir que el terremoto de Haití ha originado "una de las mayores operaciones de socorro" de la historia de Estados Unidos.

"Nunca estuvimos confrontados a un desastre de esta magnitud en los anales de la ONU. No se parece a ningún otro, pues el país fue decapitado", coincidió desde Ginebra Elisabeth Byrs, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios. La ONU confirmó que el jefe de la misión en Haití, Hedi Annabi, pereció durante el sismo, así como su adjunto brasileño Luiz Carlos da Costa.

En tanto mientras se procesa la coordinación, en las calles la policía intenta ahuyentar a saqueadores de tiendas y viviendas de la capital.

A pesar del riesgo, los haitianos desesperados se aventuran entre los cadáveres y los edificios aun en pie para buscar agua, comida o bienes para revender. A muchos la realidad los ha convertido en ladrones.

"Roban cualquier cosa. Sirva o no. Es una locura. Nuestra orden es sólo alejarlos. No podemos dispararles", afirma Louis Jean Eficien, oficial de la policía.

"Hay mucha gente armada y la calle está llena de delincuentes porque todos los presos se escaparon", agrega otro oficial.

El sonido de balas es cada vez más frecuente, lo mismo que la presencia de hombres armados con machetes. El Palacio de Justicia arde en llamas, lo mismo que decenas de cadáveres en estado de putrefacción, que son incinerados.

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