En medio de abucheos y disturbios, Calderón asumió la presidencia mexicana
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Vicente Fox y Felipe Calderón en el traspaso de poder.
Segundos después lo hizo Fox, en una operación que debió de requerir de una gran coordinación y precisión entre la seguridad de ambos, camuflada con traje y corbata.
Mientras, el ex candidato del PRD Andrés Manuel López Obrador presidía una multitudinaria concentración con sus seguidores en el céntrico Zócalo (plaza principal) capitalino, a pocas manzanas del Congreso, que precedió a una manifestación por el Paseo de la Reforma, una de las principales arterias de la capital mexicana.
López Obrador, que perdió las elecciones generales del pasado 2 de julio por una ínfima diferencia de votos, ha denunciado un fraude en la votación, lidera desde entonces un "movimiento de resistencia civil pacífica" y hace dos semanas se autoproclamó "presidente legítimo" del país en un acto popular.
Tras el acto solemne, Calderón participó junto a sus simpatizantes y colaboradores en un emotivo acto en el Auditorio Nacional, cerca de la residencia presidencial.
Su antiguo rival de la izquierda, que intentó también llegar al lugar con su marcha, frenada sin incidentes por efectivos antidisturbios, aseguró que no le dará tregua.
Calderón entró al auditorio acompañado de su esposa, Margarita Zavala, y de sus tres hijos, que lo dejaron solo para pronunciar un discurso de media hora en el que expuso las líneas maestras de su mandato.
Reconoció "el patriotismo y la convicción democrática" de los parlamentarios, tanto del oficialismo como de la oposición, y se comprometió a gobernar para todos los mexicanos, independientemente de las diferencias que mantiene con la oposición, que no minimizó.
"Sé de la complejidad de las circunstancias en que estoy asumiendo el Gobierno de México.
Sin embargo estoy habituado a enfrentar y superar todos los obstáculos", advirtió, al reiterar su apertura al diálogo con todas las fuerzas políticas pero también que hará respetar la ley.
Entre las metas que se impuso, subrayó la necesidad de reducir la delincuencia y hacer frente al crimen organizado, que este año ha causado 2.000 asesinatos y 8.000 en el sexenio de Fox.
Para ello instruyó a la Procuraduría (fiscalía) General de la República y al gabinete ministerial de seguridad a que en tres meses presenten un programa para renovar los órganos de justicia, ordenar y fortalecer a la policía y crear un moderno sistema de información criminal.
Apeló al "coraje" de la gente a hacer de México "un país ganador que mira hacia adelante" y prometió rebajar la tasa de desempleo para evitar que sus compatriotas emigren a EEUU, país al que sugirió que invierta en México para frenar la diáspora.
La necesidad de reformar las leyes electorales para evitar situaciones como la vivida en los últimos meses, la revisión a la baja de los salarios gubernamentales, la mejora del acceso a la salud y a la educación, y el fomento de la micro, pequeña y mediana empresa fueron otros de sus compromisos.
Después de la alocución, Calderón se dirigió al Campo Marte, una instalación militar cercana en la que recibió el reconocimiento del Alto Mando de las Fuerzas Armadas mexicanas.



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