En un clima de tranquilidad, Afganistán eligió presidente
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Un grupo de mujeres lleva a cabo el recuento de votos en la localidad de Kandahar.
En Kabul como en otras grandes ciudades del país, Jalalabad (este), Kandahar (sur) y Herat (oeste), los afganos acudieron numerosos a las urnas.
La participación podría superar el 50%, según anunció Ahamd Usuf Nuristani, el jefe de la Comisión Electoral Independiente (IEC), organizadora de los comicios, que detalló que más de "siete millones" de electores podrían haberse desplazado a los cerca de 6.000 colegios electorales diseminados por todo el país.
Estas cifras se deben no obstante tomar con precaución. En 2009, durante la precedente elección presidencial, la comisión electoral había previsto igualmente una participación que podía llegar a los 50%. Las cifras suministradas después por la ONU señalaron una participación menor (aproximadamente 30%).
La participación parecía efectivamente alta en las ciudades, hasta el punto que en algunos centros faltaban papeletas. Pero es más difícil estimarla en el campo, donde es más complicado controlar la votación.
El presidente Karzai se felicitó al final de la jornada por "la enorme participación", una señal, a su juicio, de que el país había superado "una nueva etapa hacia la paz y la estabilidad".
Su homólogo estadounidense, Barack Obama, también felicitó a "los millones de afganos que han participado con entusiasmo en la histórica elección", subrayando en un comunicado que los comicios son "esenciales para garantizar el futuro democrático de Afganistán y la continuación de la ayuda internacional".
La jornada estuvo, en principio, exenta de los grandes golpes que habían prometido los talibanes para sabotear los comicios, aunque se registraron incidentes y se necesitará tiempo para conocer su alcance.
En las pasadas 24 horas, "nueve policías y siete militares han muerto, al igual que 89 enemigos" y cuatro civiles, afirmó el ministro afgano del Interior, Omar Daudzai. "Hoy les puedo asegurar que los enemigos de Afganistán no han conseguido perturbar el proceso electoral", añadió.
El director de los servicios secretos afganos, Rahmatulá Nabil, afirmó por su parte que sus efectivos lograron desbaratar la "mayoría" de los ataques enemigos.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, destacó el "trabajo notable" de las fuerzas afganas que "por primera vez han llevado a cabo el conjunto de las operaciones de seguridad con el apoyo mínimo de ISAF", la Fuerza Internacional de la OTAN.
"Se trata de elecciones realizadas realmente por los afganos, cuya seguridad ha sido realizada por los afganos, para el futuro de los afganos", concluyó.
Desde el sábado por la mañana, cientos de personas habían acudido a los colegios electorales de Kabul, pese a la lluvia, esperando en ocasiones horas en las largas colas.
"He venido para votar para que alguien aporte una paz duradera al país. Quiero que el voto sea una bofetada a los talibanes", declaró Laila Neyazi, mujer de 48 años cubierta por un burka.
Ocho candidatos aspiraban a suceder a Karzai, el único presidente que ha tenido este violento país de 28 millones de habitantes desde la caída del régimen talibán en 2001 y al que la Constitución prohíbe concurrir a un tercer mandato.
Debido a las amenazas de los talibanes, cientos de miles de policías y soldados afganos fueron desplegados en todo el país, en particular en Kabul.
Los talibanes, que llevan a cabo una violenta guerra de guerrilla desde su expulsión del poder en 2001 por una coalición militar dirigida por Estados Unidos, habían perpetrado una serie de ataques sangrientos durante la campaña electoral, sin lograr hacer descarrilar el proceso.
Además de la inseguridad y la abstención, el fraude, masivo en 2009, es la otra gran amenaza de estos comicios.




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