El Papa y el presidente norteamericano, George W. Bush (foto), analizaron ayer en el Vaticano las consecuencias de la asociación entre Rusia y la OTAN, la situación en Medio Oriente y las «dificultades» que atraviesa la Iglesia Católica en los EE.UU., en clara referencia a los casos de paidofilia en los que están implicados numerosos eclesiásticos. Juan Pablo II y Bush hablaron a solas durante 20 minutos, y el Pontífice reiteró su solidaridad por la tragedia del 11 de setiembre.
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