Producción de energía fósil retrasaría el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5ºC

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Afirman que los principales productores de petróleo, gas y carbón sostienen un doble discurso en cuanto al cumplimiento medioambiental.

La producción de combustibles fósiles duplicará en 2030 la cantidad que la comunidad internacional se había fijado para mantener el calentamiento del planeta en un máximo de +1,5ºC, según un estudio divulgado hoy, en la antesala de la cumbre sobre cambio climático de la ONU.

El estudio copatrocinado por el Programa de la ONU para el Medioambiente (Pnuma) y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, Suecia, explicó que "algunos países están acelerando" incluso su ritmo de producción, con la idea de "ser el último que abandona" el gigantesco negocio de los combustibles fósiles.

En tanto, en videoconferencia de prensa Michael Lazarus, uno de los coautores de la investigación que se llevó adelante a menos de dos semanas de la Conferencia sobre Cambio Climático (COP26) de Glasgow, Escocia, en el Reino Unido, se dijo que "los gobiernos planean producir un 110% más de combustibles fósiles en 2030 de lo que sería coherente con el límite del calentamiento global de 1,5ºC, y un 45% más de lo que sería coherente con el límite a 2ºC".

Y esa diferencia entre lo que debería producirse y lo que se producirá en realidad aumentará de aquí a 2040, advirtieron los autores del informe, cuya primera edición salió en 2019.

La peor situación es la del carbón: los planes y proyecciones de los 15 países analizados prevén que la producción de ese combustible aumentará un 240% de aquí a 2030.

La producción petrolífera aumentará un 57% y la de gas un 71%.

"Llegó el momento de que los países alineen sus planes del sector energético con sus ambiciones climáticas", advirtió Niklas Hagelberg, coordinador del subprograma de cambio climático del Pnuma.

Entre los 15 países examinados se hallan Brasil y México, dos naciones que no se han comprometido a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030, uno de los compromisos clave de la COP26.

El plan energético brasileño, por ejemplo, de aquí a 2050, aprobado el año pasado, demuestra que el Gobierno "prevé atraer inversiones y aumentar la producción de petróleo y gas" para convertir al gigante sudamericano en uno de los cinco principales productores mundiales, dijo el informe.

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, los países de G20 se han gastado más de 300.000 millones de dólares en el sector de los combustibles fósiles, reveló el informe.

La propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) reconoció en su último informe que la presión para consumir fuentes de energía baratas y abundantes no decrecerá en las próximas décadas, a pesar de los escenarios catastrofistas que alertan los expertos del clima, de cara a 2050.

"La energía moderna es inseparable del modo de vida y las aspiraciones de una población mundial que crecerá en unos 2.000 millones de personas de aquí a 2050", advirtió este mes la AIE.

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