Enigma Moqtada: islam y armas
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Manifestaciones en apoyo al clérigo extremista Moqtada al-
Sadr fueron ayer el panorama en varias regiones de Irak.
Hay extrema tensión por un levantamiento chiita.
La caída del régimen de Saddam Hussein reveló su base de poder: una red de instituciones chiitas de caridad fundadas por su padre.
Las semanas inmediatas tras la invasión, los seguidores de Moqtada al-Sadr patrullaron las calles de los barrios periféricos chiitas de Bagdad y distribuyeron grandes cantidades de agua y alimentos.
La resonancia poderosa de su nombre se evidencia en el hecho de que el distrito chiita de la capital iraquí conocido antes como «Ciudad Saddam» fue rebautizada «Ciudad Sadr».
El joven clérigo es conocido por sus enardecidos discursos en los que exhorta a la aplicación de la ley islámica, al tiempo que despierta el orgullo nacional, llamando a los líderes espirituales a que participen activamente en el futuro político de Irak.
Tras el derrocamiento de Saddam, visitó en reiteradas oportunidades el vecino Irán, donde se reunió con altos funcionarios de la República Islámica que buscan influir en el sur de Irak chiita a través de su figura.
En abril de 2003, apenas dos días después de la caída de Bagdad, los seguidores del clérigo fueron acusados del asesinato de Abdul Majid Khoei, un dirigente chiita moderado que había trabajado desde el exilio con los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido, lo que fue enérgicamente negado por Moqtada.




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